|
|
Esta vez no me quiero exceder mucho. Por una vez (y sin que sirva de precedente…) intentaré ser escueto y parco en mis palabras, ya que tan solo quiero redactar unas breves líneas dirigidas a todos vosotros.
Resulta que, ¡quien me lo iba a decir!, a partir de ahora voy a colaborar con nuestra querida web como redactor. Dicho sea en otras palabras, que cuando me de el tabardillo sevillista, el arrebato rojiblanco, el centenario impulso de la casta y el coraje, ya no solo dejaré mi post por ahí sino que me lo colocarán en su correspondiente sección. Vamos, lo mismo pero más bonito, sniff, sniff… Pero bueno, dejando a un lado memeces varias propias de mi persona, me voy a poner serio para deciros, a todos, sin excepción, gracias. Gracias por dejar expresarme (y ya van para tres temporadas dando la tabarra) libremente cada vez que he querido o sentido la necesidad de hacerlo. Gracias por animarme ustedes a mi muchas veces haciéndome ver que no era yo solo el que sentía, y padecía, de una determinada manera, de una concreta forma, y que eran muchos los que también tenían idénticos sentimientos a los míos según las circunstancias que nos iban tocando vivir. Gracias por opinar, a favor o en contra, que eso da igual mientras se haga con respeto. Y gracias por solicitar con tanta insistencia, que ya me han dicho que muchos lo habéis hecho, que era merecedor de una sección para poder ir compilando sentimiento tras sentimiento. Amigos, compañeros, y sevillistas, he aquí un currante, un tipo de a pie, de los de andar por casa, sencillo, como muchísimos de vosotros. Padre de familia (¡aunque jovencito eh, que tan solo luzco 31 tacos!), por la que lucho día a día y por la que lo daría absolutamente todo. Y, por supuesto, sevillista hasta la médula, recalcitrante, infatigable, casi obsesivo, pero leal y fiel hasta la muerte a unos colores que me han dado mucho, muchísimo, más incluso de lo que jamás imaginé. Porque ser sevillista es algo más que enarbolar la bandera de un equipo, o lucir su escudo en tu pecho. Ser sevillista es una forma particular de vivir, una filosofía propia. Es el no te rindas nunca, jamás. Es el échale casta, coraje y amor propio hasta el final. Es el levántate cada vez que te tumben, pero hazlo con más fuerza que antes. Es, en definitiva, una manera de entender y concebir la vida. Porque yo, al igual que muchos de vosotros, no solo soy sevillista cuando piso el Ramón Sánchez Pizjuán, o cuando veo a mi Sevilla FC por la televisión. Yo soy sevillista cuando madrugo cada día para trabajar y traer el pan a los míos. Soy sevillista cuando hago deporte y el cansancio me va venciendo pero se que aún puedo dar más de sí. Soy sevillista cuando la vida golpea con fuerza y toca tirar hacia delante con toda la casta y el coraje del mundo. Soy, en definitiva, sevillista desde que nací y así moriré, sevillista. Sabéis, una vez mi padre me dijo que existían dos clases de personas: las que cuando ocurría una desgracia, un hecho duro e inesperado, se morían de miedo y se hundían; y las que, ante ese mismo hecho, también se morían de miedo pero apretaban los dientes, tiraban hacia delante y sujetaban a los anteriores con fuerza para que no se hundieran del todo. Y, no me cabe duda, el sevillismo pertenece a esa segunda clase de personas. Las que sienten y padecen como todos, pero no se dejan vencer por las situaciones y siempre tiran hacia delante. Veis porqué somos sevillistas. Veis porqué somos tan grandes. Veis porqué el sevillismo es algo más que un sentimiento. Veis porqué es una forma de vida (A Way of Life). Yo, por mi parte, y soy creyente, hace ya mucho tiempo que entendí aquella simpática frase que, en su día, me contaron en tono humorístico: “¿Sabes porqué Dios es Dios y yo soy sevillista?: porque yo escogí primero”. Está claro. Draco - HastaLaMuerte.NeT |
|
|
¡Comparte este contenido en las redes sociales!
|
|