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No hay para más. No busquen donde no hay. El Sevilla tras cuatro meses y medio de trabajo no ha dado ningún paso adelante en juego. No se vislumbra cambio ni esperanza. El club, de la mano de Marcelino, huye del fútbol, reniega de buscar el balón, tiene miedo de generar juego. Han sido moldeados en el club para ser gladiadores, no creadores de fútbol. Hasta que la palabra balón no esté encima de la mesa, el club irá a peor en cada jornada. Eso o seguir en el camino a ser lo vulgarmente conocido como equipo pequeño.
Ahora si, el resultadismo ha llegado a Sevilla. Desde esta jornada Marcelino ha perdido la careta y ha quedado reflejado el entrenador que esconde detrás. El aficionado ya sabe en qué punto de preparación está el equipo. No hay más que lo visto esta jornada. Un equipo que por principios, inherentes en los jugadores por enseñanza del propio asturiano, comienzan cada encuentro renunciando al fútbol. Arrinconados en campo propio como si se tratase de amarrar un resultado positivo en una misma final de Champions League.
Dicen que se juega como se entrena. Imagino a Marcelino prediseñando contragolpes de lunes a viernes. Otra cosa no serÃa posible con el juego reflejado. Se dominan dos conceptos, el primero montar la jugada tras robo, aunque a decir verdad es algo que se ha ido perdiendo en los últimos partidos por la inercia negativa que arrastra el club. El otro pilar entrenado desde verano era armar un bloque defensivo. Ir a gol-partita. Algo loable si hubiera otro plan para el mediocampo. Pero la clave es que todo se ha reducido a la defensa. Arriba que las individualidades marquen las diferencias. Algo que no puede pasar del domingo.
Desde la defensa a la delantera el equipo es un despropósito. Sin presión de los puntas, Negredo no tenÃa fÃsico para ello ante el Athletic, y Kanouté ya la temporada pasada no lo podÃa hacer, el equipo pierde toda capacidad de robo en campo contrario. A esto hay que sumar la mentalidad defensiva de repliegue intensivo que ha inculcado Marcelino a sus jugadores, algo de lo que es imposible salir durante el transcurso del partido, salvo una ilusión temporal. Los extremos empujan, los puntas miran, y los centrales achican. El Sevilla queda partido, con espacios, y corriendo como un pollo sin cabeza. No han entrenado para buscar campo contrario. Son gladiadores prediseñados, sin un capitán en el campo que los ordene, se remiten al libreto primario. Porque es otra, el Sevilla carece de un lÃder sobre el campo que dictamine la velocidad de circulación del balón o sencillamente ordene a sus compañeros.
En ataque, sin velocidad arriba, vemos como los extremos quedan en inferioridad ante el rival. Junto a esto la cabezonerÃa de Marcelino de prohibir a los laterales sevillistas recorrer metros en ataque para doblar al extremo y buscar un 2x1 ante el lateral rival. Tanto Navarro como bien Cáceres o Coke deberÃan ser vistos en campo contrario en cada jugada. Marcelino es el culpable de ello. Reniega de ello. Huye por temor a que sus jugadores no sepan defenderse. El asturiano teme tanto de sufrir un contragolpe, como le gusta de usarlo después como arma ofensiva. La pregunta es, ¿no se pueden corregir esos supuestos errores? ¿Marcelino no tiene capacidad para hacer funcionar al equipo defensivamente con laterales en campo rival? Ni lo hace, ni lo intenta, ni se tienen atisbos de que lo quiera poner en liza.
Coke en el banquillo en cada partido. Fue fichado por sus dotes ofensivas en el Rayo Vallecano. Entonces se le veÃa doblar al extremo, llegar hasta el área rival para centrar. Por esas cualidades fue fichado por Monchi. Ahora se reniega de esas virtudes para buscar un cuarto central. En la izquierda el gran trabajo defensivo de Fernando Navarro no se podrá valorar por la incapacidad en salida del balón del resto de sus compañeros de la defensa.
Ver a Escude un año más como central titular es un canto a la desidia en la secretaria técnica. Los fichajes llegan, los canteranos se marchan, y el viejo rockero sigue indenme. Falta calidad atrás, salida del balón, capacidad de mando en un central rápido que ordene y disponga la primera lÃnea de pase. Monchi no ha reforzado el equipo ahÃ, pero Marcelino tampoco lo ha pedido, ni lo intenta con el tercer mes de temporada ya cumplido. El once que ha jugado ante el Athletic es exactamente el mismo que el de la temporada pasada, salvo cambio cromo por cromo en perfil de juego con Spahic y Trochowski. Mismo fútbol, mismas carencias.
En mediocampo es más de lo mismo. La secretarÃa técnica y Marcelino van de la mano, reniegan del medio campo. Lo desprecian. El 4-4-2 simétrico está caduco. No hay jugadores para ello. El equipo juega partido en dos bloques, 5 defienden y 5 atacan. No hay jugadores de unión, no hay transición defensa ataque. Ander Herrera como 8 de transición, e Iñigo Pérez como cual Busquets, dieron bien cuenta del déficit de calidad en mediocampo del Sevilla, de centrocampistas puros. Sin organizadores, el equipo juega con un pivote defensivo el cuál no dispone más que de un pase corto. Ver a Fazio como recambio de Medel es una oda a la desesperanza. El argentino un proyecto de central fracasado, no tiene la calidad para generar ningún juego desde su puesto, el de la segunda lÃnea de pase. El Sevilla parte sin un defensa con un buen desplazamiento, y sin un pivote con cambio de juego o distribución en largo. Menor capacidad de iniciar juego en cada lÃnea, todo se resume al extremo en jugada individual o dejar el peso del balón a la soledad del mediocentro.
El equipo se parte, se resquebraja dibujado sobre un 4-4-2 simétrico y previsible. Un calco en la izquierda de lo que se propone en la derecha. Los rivales tienen fácil defender al Sevilla. No hay ningún jugador que desequilibre la estructura táctica, se vuelve previsible hasta el pitido final. Ante el Athletic se pudo comprobar como una simple decisión de Marcelo Bielsa cambiaba la tónica del partido para crear una gigantesca superioridad del Bilbao en mediocampo. Poner a MuniaÃn como enganche por el centro. Movimiento que recordó al usado en el Barça con el mismo Messi. Un jugador que abandona su posición de referencia en una banda, para acudir a la base de la jugada, generando una ventaja posicional y numérica para el Bilbao. El Sevilla se hizo añicos en la unión de MuniaÃn junto a Ander Herrera.
Con los extremos abiertos a cal, con dos puntas fijos arriba, más el pivote defensivo intercalado unos metros por encima de la pareja de centrales, el mediocentro del Sevilla, bien Trochowski o Rakitic, queda aislado de sus compañeros y desamparado ante el centro del campo rival. Imposible intentar marcar el ritmo de cada partido si juegas en clara inferioridad. Un sólo jugador que baja a recibir el balón, ya que los cinco defensores no sirven para sacar el balón jugado. En la época de Juan de Ramos se contaba con Alves, Adriano o Poulsen de central como defensores con salida del balón. Asà marcaban diferencias.
El equipo esta temporada tuvo su punto álgido en los primeros 20 minutos ante el Granada. Minutos de gran juego. Presión en campo contrario, un segundo punta ofreciendo desmarques en ruptura asà como caÃdas a banda para generar apoyo y superioridades, y lo más importante: movimientos asimétricos unidos a la aplicación de intensidad. Trochowski como interior zurdo, siendo diestro montando la jugada de fuera hacia dentro. Con Navas pegado a cal, el volante de la banda contrario Piotr generaba juego interior. Buscas alejarte de lo previsible, del fútbol estático. El Sevilla funcionó asà maravillosamente hasta el gol. Donde todo terminó y cayó en el olvido con la decisión de Marcelino de echar el equipo atrás, cerrar filas, y ceder el balón y metros en el campo al rival. Se vislumbró lo que hoy se aprecia sin ningún genero de dudas, la renuncia al fútbol. ¿Tanto miedo tiene Marcelino a las carencias de su plantilla, o es asà mismo?
El equipo necesitaba en verano ideas nuevas, una filosofÃa de juego que regenerase el club. Monchi carecÃa de ella, por ello se pensó en Marcelo Bielsa. Buscaban un entrenador con la capacidad de implantar un modelo de fútbol moderno en el club, siempre acorde con los valores históricos. Pero tras las esperanzas puestas en Marcelino, se ha comprobado que la realidad de hoy no se asemeja en nada al mensaje mandado en junio pasado.
Tiempo tiene por delante, sin competición europea ni partidos de selecciones que interrumpan el trabajo, Marcelino podrá contar con sus pupilos al máximo. Negredo, Perotti y Rakitic han de coger la forma fÃsica. Redibujar el centro del campo buscando habilitar mayor juego interior debe ser la primera premisa. No ya con Kanouté como pivote en 3/4, sino con centrocampistas puros. No más parches. Cantera hay, Campaña y Luis Alberto esperan la oportunidad para demostrar su calidad con el balón a los pies. No tienen que ser titulares ni ser quemados, sino deben tener en el campo una vÃa de entrada, un perfil de juego donde poder tener minutos. Algo que hoy es despreciado por el club. La idea de si tienen calidad ya saldrán por sà mismos, es incorrecta. Necesitan una pista de despegue. En la falta de un doble pivote fuerte, Campaña tiene minutos para ir jugando al lado de Medel. Luis Alberto para dar imaginación en la mediapunta.
Marcelino tiene tiempo para cambiar las tornas. Debe olvidarse de las cadenas con las que quiere atar al equipo atrás. El Athletic de Bilbao empezó un modelo este verano a partir del balón, hacÃa aguas atrás hasta hace poco, pero se ha convertido tras el periodo de enseñanza en un compendio táctico de elogiar, donde ahora se están viendo los resultados regularmente. A dÃa de hoy el Sevilla no ha crecido en nada, sino que lo poco que habÃa ha sido rechazado para dar paso a los intocables, ante el temor de los malos resultados.
La primera tarea estará en hacer dicho bloque sólido en el doble pivote. A partir de esta cimentación funcionará el resto del equipo. En segundo término liberar a los jugadores del encorsetamiento que sufren, tanto laterales, como los mismos extremos. Los entrenadores pasan y Jesús Navas sigue malgastándose jugando sin salir de la zona de banda derecha. Ver intercambiándose de banda a Navas con Trochowski deberÃa estar en el libreto de Marcelino. Generar dudas al rival, salirse de lo establecido. Ponerle las cosas difÃciles al rival.
La tercera premisa estará en hacer crecer a Perotti en el campo. Acercarlo al área, a la zona de peligro donde pueda marcar diferencias. Verlo recoger el balón en lÃnea central es un delito. Termina los partidos extenuado, aburrido. Es un canchero, hay que mimarle, acercarle a donde pueda ser protagonista, al borde del área. De lo mejor de esta temporada ha sido verlo caer a la derecha sorprendiendo a la defensa rival, en la propia zona de Navas, generando superioridad y creando verdadero peligro. Han sido escasas esas jugadas, pero se han visto. Bien por mandato de Marcelino o por inspiración del jugador, pero debe ser un registro más, no quedar en el olvido. El cuarto factor será buscar mayor presencia en generación y participación de juego de la defensa. Tanto Navarro como Coke deben ser partÃcipes de las jugadas ofensivas, algo prohibido hasta ahora. Gary Medel estará como guardaespaldas.
Marcelino habla de la necesidad del fichaje de un delantero. Con Negredo, Manu del Moral y Kanoute, jugando con un único punta la exigencia cae. Se necesita de un jugador con calidad para desbordar por dentro, que rompa lÃneas en vertical buscando generar superioridad al zafarse del rival. No hay regate en lÃneas que no sean los extremos abiertos. Este perfil si es fichable, lo era Giovani en verano y seguirá siendo esta navidad. Pero esto no omite la verdadera necesidad de este equipo, que no es otra que un central expeditivo, rápido, con capacidad para sacar el balón jugado desde atrás, primero; más segundo, un mediocentro que organice al equipo. De momento Marcelino ni con Rakitic, ni con Trochowski está sabiendo emplearlos como pivotes. Son jugadores de 3/4, no medios centros puros. Estos dos fichajes, el central y el medio, son los necesarios para construir un equipo competitivo. Para luchar de tu de tu a los rivales sin tener que jugar más a equipo pequeño. A lo que lleva reflejando Marcelino salvo esos primeros 20 minutos ante el Granada.
Sin el control del centro del campo, la batalla de la mitad de la cancha, ninguna guerra se ganará, salvo con asaltos esporádicos, en guerra de guerrillas. El Sevilla podrá ganar combates aislados con individualidades y rectitud atrás, pero si quiere aspirar a cotas altas necesita de un motor de juego en cada lÃnea. Ser el que ponga el ritmo de juego en cada partido.
JoaquÃn Gálvez Nieto (twitter) @jgalveznieto |