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Domingo, 03 de Enero de 2010 00:49 |
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El Sevilla FC le regaló la victoria al Atlético de Madrid en un pésimo partido en el Calderón de un grupo carente de un mÃnimo de profesionalidad y concentración que se presupone a este conjunto de profesionales.
Desde el primero hasta el último, difÃcil salvar hoy a alguien de la quema de la crÃtica. El de siempre, Navas, porque lo da todo, y Renato, por su gol en escorzo que parecÃa allanar el camino para volver con 3 puntos de Madrid.
Paren de contar. Al descanso el Sevilla ganaba 0-1 en un mal partido, pero es que enfrente tenÃa a uno de los peores equipos de la liga, debilitado además hoy por numerosas bajas.
Nada mas comenzar la segunda mitad, una serie de desajustes defensivos culminaban con el segundo gol en propia puerta de Drago en menos de media temporada.
Más tarde, Jiménez puso de su parte, manteniendo en el campo a Duscher con tarjeta amarilla y retirando del mismo a Romaric. Lamentablemente, poco tardarÃa el argentino en darnos la razón.
Duscher, un futbolista con lo justo para cumplir en su tarea, se extralimitó y con una segunda y absurda entrada en medio campo, le puso la expulsión en bandeja a Undiano Mallenco. Con 10, tocaba rezar y aguantar el resultado como fuera posible.
Negredo, otro desaparecido para la causa, dejaba su lugar a Koné, ese futbolista que reclama su sitio pero que ni él mismo sabe cual es. Y ya en el 93, cuando el pitido final era casi una realidad, Fernando Navarro comete una increÃble y absurda falta en el lateral del área para que Simao la ponga y Antonio López, que no es precisamente hijo de Sabonis, remate sólo en el área pequeña.
2-1 y para casa con las manos vacÃas. Merecidamente. La lamentable imagen de este grupo, su falta de profesionalidad y concentración en los momentos claves del partido regalaron el encuentro a un rancio y simple rival que celebraba la victoria como si de la permanencia se tratase. Jiménez sigue insistiendo en la falta de concentración para justificar las derrotas, apunta con inqusición a sus futbolistas sin integrarse en la culpa como un buen director de grupo deberÃa hacer, y sigue sin encontrar el remedio a esta herida que no deja de sangrar.
Hace tiempo asumimos que no verÃamos "jogo bonito" con Jiménez en el banquillo. Que las victorias se fundamentarÃan en un buen ajuste defensivo y en la calidad de los de arriba. Pues bien, los de arriba, los buenos, no están, y tardarán un rato en volver. Y los de atrás, han perdido toda esa contundencia que los hacÃa casi invencibles. Que alguien pare esto. Con el Barça en el horizonte, las sensaciones no pueden ser peores. |