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Dioses del destino

Un año da para mucho , sobre todo si su magnitud es tan extensa como para inundar los corazones de una inmensa marea blanquirroja. Una marea que siente en lo mas profundo de su ser lo que significa todo lo que huele a sevillismo , a Nervión , a cal y sangre.

Son tantos los momentos que sería muy difícil relatarlos todos en una única misiva que sin embargo , como un único cerebro con neuronas llegadas desde gol sur a fondo , desde preferencia a gol norte , desgrana en puntualidades tan emotivas que el llanto pasa a ser el protagonista siempre , en éxitos y pérdidas irreparables como la de nuestro Antonio. Cuantas lágrimas derramadas ante eventos que jamás nos hubiésemos atrevido a pensar antes de este dos mil siete ya caduco , pero nunca olvidado.
Eventos de alegría en reconocimiento al grandísimo club que volvía a la élite de donde no debió marchar , y eventos tan tristes e irreparables que ennegrecieron un año para la historia.

Sí , aquella fatídica tarde de agosto todos moríamos un poco. Aquella tarde cambió el brillo de los ojos del sevillismo para siempre. Aquella tarde , sí , aquella tarde…

Cuantas lágrimas de los vecinos y habituales “enemigos” a los que se agradecerá de por vida tan bonito gesto. Tantas personas del mundo del deporte que como una única familia encogió el corazón ante la tristeza y el pesar latente en Nervión.

Pero estos que nos quedamos tenemos que levantar un barco que se quedó encallado en las rocas de la amargura , y que poco a poco va soldándose de las profundas heridas inflingidas para remontar la espuma del llanto en busca de la alegría que necesita disfrutar , de la complacencia que alberga su verdadero carácter , el perfil del ganador.

Porque este sentimiento , este club , esta afición , rebosa carácter ganador y ahora lo ve reflejado en sus jugadores a los que inculca esa fuerza para devolverlo a la superficie.

Ha sido muy duro pasar de la alegría desbordante a la mas dura sacudida que los dioses del destino nos pusieron en el camino, y aunque seguirá siendo duro buscaremos en este nuevo dos mil ocho alzar las velas del navío y recorrer el trayecto con la impronta y el orgullo que refleja esta entidad , la mas grande de todos los tiempos , para un sevillista claro está , porque como reza el anuncio para todo lo demás , Master Card…
¡A por el 2008!.

Pepe Gallego

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