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Hace años que la dirección deportiva del Sevilla FC espera la ruptura en central grande, de los caros, de Federico Fazio.

Fazio, por fin

Llegó al Sevilla FC en un complicado fichaje desde Ferro, en Argentina, donde hubo de intervenir hasta un juez para autorizar su fichaje por el Sevilla. Encajó rápidamente en el filial de la mano de su amigo Perotti, y rápidamente comenzó a destacar entre los chavales, de los que parecía su hermano mayor por su envergadura y poderío físico en el campo.

A diferencia de Perotti, que a día de hoy bien podría montar un puesto de artículos deportivos y bicicletas en venta en el Charco de la Pava, Fazio nunca tuvo problemas de lesiones, salvo contadas excepciones con su tobillo.

Lo que no ha permitido al gigante central llegar a la élite antes de lo que lo ha hecho, fueron sus despistes defensivos, pequeños fallos puntuales en cada partido que costaban 1, 2 o hasta los 3 puntos en juego.

La grada lo ha mirado siempre con lupa. La afición del Sevilla FC es tremendamente exigente, y como buen padre, sabe hasta donde se le puede apretar al hijo, porque hay potencial suficiente por explotar.

Hasta jugando de medio centro en determinados momentos, ha dado un buen nivel. Algunos entrenadores lo probaron ahí, conscientes de que minimizaba los riesgos al mantenerlo más alejado de la portería.

Y llegamos finalmente a la actual temporada, donde, sin ninguna duda, Emery le ha dado mando de capitán general por delante del resto de centrales, es el indiscutible, y junto con Pareja o Carriço, está formando la dupla de centrales más estable de los últimos años. Ha mejorado su concentración en los partidos, sigue cometiendo fallos, como cualquier otro defensa, pero está más ágil, más despierto, es mejor futbolista, y eso el equipo lo nota.

Su graduación final fue el domingo en el Calderón, una plaza de las grandes, ante un rival tan temido como odiado como es Diego Costa. Ante el brasileño tristemente nacionalizado y habilitado para jugar con la roja, puso por fin las cosas en su sitio a este delantero tan brillante como sucio y barriobajero. Es cierto que si el árbitro ve su acción, el Sevilla pierde el partido y a él le caen unos cuantos partidos, pero como no lo vió, permítannos deleitarnos con las imágenes una y otra vez. Fazio, por fin.

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