Rodríguez de Moya
AQUEL 31 DE JULIO DE 1995
Lunes, 19 de Julio de 2010 -- [13:49]
Un acontecimiento sin precedentes alteró el pulso del Sevilla Fútbol Club hace 15 años. Con el billete para disputar la Copa del la UEFA en el bolsillo y no pocos futbolistas de tronío en cartera para volver a soñar con Europa (Óscar García, Davids…), una decisión de la LFP lo cambiaba todo. Los rectores de la Liga mandaban administrativamente a los blancos a Segunda B por no haber presentado a tiempo no me acuerdo muy bien qué avales… A los que mandaban en el cuadro nervionense aquello les pilló con el pie cambiado. José María del Nido en tierras galas, el difunto Luis Cuervas enfrascado en disputas personales. Y sin los avales presentados en tiempo y forma. Al Sevilla le acompañaría el Celta de Vigo, el otro protagonista de un mes de agosto inolvidable. Nadie entendía nada. Ni la hinchada, ni los profesionales… ni un entrenador llegado desde Portugal para suplir el vacío dejado por Luis Aragonés. La cosa tenía demasiadas aristas. José María García alargó su programa hasta radiofónico las 2 de la madrugada, Cuervas no tardó en dimitir, pero el descenso administrativo parecía irreversible. No se produjo porque la gente se echó a la calle, la intervención del Gobierno, la creación de una Liga con 22 conjuntos y la figura de nuestro protagonista. Jesús Rodríguez de Moya, sevillista reconocido que algún día contará cómo salvó del infierno al conjunto de sus amores tras 15 interminables días en el purgatorio.
Rodríguez de Moya y sus hijos, entre otros negocios, se ganan la vida representando futbolistas. Podrá presumir de haberle llevado los asuntos profesionales a Jesús Navas, Carlos Marchena, Sergio Ramos. También al añorado Antonio Puerta y a José Antonio Reyes, al que en su momento ayudó en cuestiones que se escapan de lo meramente deportivo. Representante diferente al resto. Por una razón muy sencilla: no necesita el dinero de las comisiones para comer. No como otros, que engañan una vez y punto. Es lo que tiene el dinero bien preñado.
Ahora que todo el mundo es muy sevillista. Mentira. Que todo el mundo asegura haberse echado a la calle para salvar a su equipo. Mentira. Ahora que surgen como setas dudosos salvadores de no sé muy bien qué patrias. Ahora sería bueno que la gente supiera la verdad de lo sucedido un 31 de julio de 1995. Hace casi tres lustros. Que se conocieran los nombres de los buenos y los malos.
José Antonio Jiménez
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