El match correspondiente a la 21ª jornada de liga a disputar entre C.D.Toledo y Real Oviedo se jugará el 23 de enero de 2012 a las 0,00h de la madrugada en el Salto del Caballo. Para nada es un precedente en la liga española ya que hace años Barcelona y Sevilla disputaron encuentro a esa misma hora.
El conjunto toledano ha fijado ese horario ya que el sábado se colocará en el estadio un escenario para celebrar un concierto benéfico a favor de "Los Klimostes" y no da tiempo a retirar la instalación antes de esa hora.
El mayor problema es que la iluminación del campo del Toledo es bastante deficiente, por lo que los jugadores van a ir equipados con casco de minero y portarán un Gusiluz personal e intransferible; para ello el conjunto carbayón ha tenido que adquirir los antedichos y llevar a cabo el proceso de personalización de cada "gusiluz" (en la foto tenéis el de Borja Rubiato).
La reglamentación de la Federación permite además en estos casos que el match pueda tener su primer descanso a los 20 minutos de juego para cambiar las pilas del gusano luminoso.
El Toledo a cambio permite a todos los aficionados azules que lo deseen, acudir al concierto referido; únicamente deberán portar para poder acceder al recinto, un objeto fálico no comestible.

¡Bomba! Pacheta se viste de corto

Plantilla corta, necesidad de refuerzos en la retaguardia, dificultad para encontrar en alguien de fuera la implicación y la fe en el proyecto que ya tienen los que están dentro. El míster avisó en la rueda de prensa posterior a la victoria ante el Tenerife, los mejores refuerzos invernales serían los que ya estaban, recuperar a los lesionados de larga duración y meter en dinámica a los que no han tenido continuidad. Dejó a las claras que incorporar a alguien no era ni mucho menos una prioridad.
Jorge Rodríguez y Candela solidificarán la defensa, gracias a la irrupción de Álvaro Cuello el equipo ha aguantado pero una baja más y el bloque puede derrumbarse como un castillo de naipes. Los lesionados llegarán para Febrero, antes se necesitará un parche porque sin él el equipo andará por el filo de la navaja, cinco futbolistas para cuatro puestos. Se busca un central, Owona y Juanpa han sido opciones puntuales pero Pacheta les quiere en el lateral diestro, que ambos compitan por la titularidad para que la competencia interna crezca. El Vetusta no da garantías: el equipo de Velázquez está en puestos de descenso y es el más goleado de Tercera, no parece que ningún hombre de la defensa esté tirando la puerta.
Pacheta pensó en Pascual y Falcón como alternativas, llegó a probarles en el Requexón cuando Juanma estuvo en el dique seco la semana previa al empate frente al Getafe B, ninguno de los dos tuvo minutos como central pero la idea estuvo ahí, fue el origen de todo. El primero recuperó sensaciones en la semana grande por las bajas de Pelayo y Aitor Sanz en Valdebevas y ante el Tenerife; el segundo volvió en San Mamés tras su lesión pero su continuidad en el día a día sigue siendo una incógnita a pesar de contar con la confianza del cuerpo técnico. No es el momento de cambiarles su rol en el equipo, Pacheta lo sabe.
Las arcas aprietas, la tesorería no da para más con Alberto González al mando de la nave. Imposibilidad económica para fichar a nadie diferencial, también para meter en la dinámica del método Pacheta. El burgalés lo tuvo claro, él es el hombre. Se mantiene en forma, un ex futbolista en los banquillos siempre tiene el gusanillo de volver, no es raro ver al míster entrenar por su cuenta tras una sesión del equipo en el Requexón. Ha estado probándose, doble sesión en estas Fiestas para poner a prueba su cuerpo, las sensaciones son buenas y sabe que está apto para un papel secundario. Bajo ningún concepto será referencia ni protagonista, simplemente un apoyo de emergencia si las cosas vienen mal dadas.
Pacheta cubre dos posiciones, mediocentro y central. Toda una vida como pivote allá dónde fue, líbero ocasional en defensa espartana de cinco hombres con el Numancia. Conoce el método, a galones e implicación no le ganará nadie, confía en suplir la falta de velocidad con colocación e impetuosidad. No quiere ser Vialli, el italiano incluso se alineaba de titular en su etapa de entrenador-jugador en el Chelsea pero Pacheta quiere alejarse de ese perfil. Su rol seguirá siendo el mismo, sólo se vestirá de corto en caso de plaga de lesiones o necesidad imperiosa; la duda es si adelantará a Pascual en la rotación en caso de ausencia de Juanma o Negredo.
El Real Oviedo no tiene hueco para una ficha profesional, en caso de no haber baja de ningún miembro de la plantilla el refuerzo debería ser Sub-23. Los servicios jurídicos del Club se han puesto en contacto con la RFEF y ésta ha concedido un permiso especial, la historia y el nombre azul pesan, por una vez el privilegio es para nosotros. En contrapartida, siempre que Pacheta salte al césped deberá haber mínimo tres Sub-23 en el once, Dani Barrio tendrá la oportunidad de sentar a Lledó llegado el momento; Owona y Pelayo serán fijos con el míster de corto, Jandrín también subirá enteros e incluso Chamorro tendrá las puertas abiertas. La competencia será para todos, Pacheta matará dos pájaros de un tiro cuando descuelgue las botas.
Él mejor que nadie sabe lo que tiene que hacer, no pondría en juego prestigio y ascenso si no se viese capaz de superar el reto y ayudar al equipo. Medida temporal, salir del apuro en Enero y Febrero para volver a la normalidad después. Con Pacheta de central habrá jerarquía, hambre, intensidad, el método elevado al máximo exponente sobre el césped. No habrá relajación, no la permitirá; será una manera más de mantener la tensión de sus futbolistas, siendo uno de ellos les apretará aún más. Pacheta no miente cuando dice que van con todo, él predica con el ejemplo. Apuesta fuerte por el ascenso y con esto lo demuestra, hará todo lo que esté en su mano para que el Real Oviedo vuelva a la LFP. Es su misión.
