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Autor Tema: Relatos cortos  (Leído 1038 veces)
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Pepe_Ripper
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« Respuesta #15 : 25 de Enero de 2012, 16:42:21 pm »

Agregado a mi blog, trianita... Reir


Os voy a ir poniendo poco a poco los enlaces de mis anteriores relatos. Lo hiré haciendo desde el más antiguo al más nuevo, así que os dejo con el enlace de "Letargo". La mayoría de los relatos son de entre 1 y 2 páginas, con lo que espero que os sean amenos de leer.


“Letargo”


Enjugué con la manga de mi camisa de franela las gotas de sudor que correteaban desde mi frente a las mejillas. Mientras atravesaba torpemente los arbustos lo más rápido que podía, pues el miedo me atenazaba los músculos, miré atrás desesperadamente esperando verla aparecer de un momento a otro.
Tenía que escapar, ¡tenía que salir de aquel frondoso bosque!...Noté como un jirón de la camisa se desprendía al engancharme con una rama pero ni siquiera me paré a mirar en qué punto.
Un rugido amortiguado sonó atrás de mí. Ella se estaba acercando y yo no conseguía salir de la espesura. Las ramas bajas me azotaban el rostro y sentía el escozor de las heridas mezcladas con el sudor.
Una mirada más hacia atrás fue suficiente para perder de vista donde pisaba y un dolor indescriptible me hizo aullar. Había metido el pié en mitad de un tronco podrido que yacía tendido en el suelo y el tobillo se me giró. Maldecía entre dientes mientras intentaba levantarme al mismo tiempo que notaba como se me apretaba el tobillo a la zapatilla. Se me estaba hinchando por momentos pero no podía pararme o sería hombre muerto.

Arrastrando el pie conseguí comenzar a avanzar de nuevo. No podía creer mi mala suerte, ¡iba a morir en aquel bosque de la manera más absurda!, ¿por qué no hice caso de lo que me dijo María?
Había discutido con ella y me alejé a dar un paseo para calmarme haciendo caso omiso de sus palabras que me decían que no me alejara del fuego. Si le hubiese hecho caso estaría ahora mismo regresando a casa en mi todoterreno, enfadado sí, pero seguro y no como ahora que me había perdido entre la maleza, ni tampoco habría visto aquella imagen dantesca de la alimaña comiéndose al pobre ciervo que aún se debatía inútilmente por levantarse del suelo entre estertores de muerte mientras sus vísceras salían grotescamente de su abdomen y se desparramaban por la hierba.
No podía quitarme de la mente aquellos ojos rojos, sanguinolentos que me observaron por unos segundos antes de que soltara el pedazo de carne y comenzara a correr hacia mí. Ahora ya era demasiado tarde para lamentarme, mi suerte estaba echada…

De repente al apartar un arbusto me encontré ante los límites de un claro en mitad del bosque. Miré alrededor buscando una salida pero todo llevaba a la propia espesura. No sé qué era peor, porque en aquel claro no había escapatoria y mi pie, hinchado como una calabaza, no me daba ni para correr ni para alzarme a un árbol.
De nuevo el rugido y ahora estaba mucho más cerca. Atisbé una hendidura en el terreno parecida a una pequeña trinchera. Como pude cojeé hacia allí, aparte unos trozos de corteza de árbol resecas que casi tapaban el lugar e intenté ocultarme dentro, pero era más pequeño de lo que pensaba y aun poniéndome agachado no cabía. Solo había una manera, acostado. No me gustaba la idea y antes de que pudiera pensar una alternativa volví a oír el rugido. Estaba cerca, muy cerca, casi podía notar ya su presencia, así que no lo pensé más y me tendí en el pequeño zulo y traté de ocultarme como pude con las cortezas. Funcionó porque aunque justo, cabía y me encontraba oculto. Solo unos débiles rayos de luz de luna que atravesaban las copas de los árboles, llegaban tenuemente a través de la corteza seca.
Quedé en silencio, tratando de oír el menor ruido. Comencé a escuchar una respiración entrecortada y un hedor nauseabundo profanó mis fosas nasales. Tuve que refrenar las enormes ganas de vomitar que ello me daba para no delatar mi posición.
Miré hacia arriba y entre las grietas de la corteza que recubría mi improvisado escondite pude verla. Era una visión horrible, de nuevo aquellos ojos rojos oteando el entorno buscándome. Ella sabía que yo andaba cerca y ponía todos sus sentidos tratando de descubrirme. Su rostro era horripilante, con una hilera de colmillos que sobresalían de su asquerosa boca rematada por una prominente mandíbula. Aquel agujero húmedo que hacía las veces de nariz del que junto a su boca emanaba vaho en aquella fría noche de diciembre. La espina dorsal sobresalía por encima del pelo de su musculosa espalda y estaba rematada por una pequeña cola bifurcada en dos partes de unos 10 centímetros cada una.
Un cuajarón de sus babas cayó entre las rendijas de la madera yendo a parar a la comisura de mis labios. Un asco indescriptible me abordó y tuve que hacer un esfuerzo sobrehumano para no retorcerme de repulsión.

De pronto desistió y se marchó al trote. Pude oír cómo sus pisadas se alejaban y suspiré de alivio. Pensaba que todo estaba perdido, pero aun no las tenía todas conmigo y no saldría del escondite hasta que no fuese de día porque poco podría hacer con un tobillo inservible y sabiendo que aquello andaba cerca.
Cavilando en cómo iba a salir de aquel sitio, de repente un golpe sordo me sacó de mis pensamientos y la tapadera de cortezas de mi escondrijo saltó por los aires. Grité al ver el rostro de la bestia. Ahora sí que ya no había escapatoria, ¡estaba perdido!
Cerré los ojos cuando su mano se aferró sobre mi cuello zarandeándome para no ver el triste destino que me aguardaba. Siguió zarandeándome y extrañamente oí de fondo la voz de María:

¡Despierta!...¡despierta cari!...abrí los ojos confuso y vi algo borroso que tarde unos instantes en asimilar que era el rostro moreno de mi novia que me miraba enfadada.
¡Joder, es la tercera vez que me asustas esta semana con tus gritos en pesadillas!
Aunque desconcertado por ver su enfado, nunca me había sentido tan aliviado de ver sus bellas facciones y no aquel rostro de inframundo con sus ojos rojos y su fila de amenazantes colmillos. Ella se giró para volver a sumergirse en la lectura de su libro romántico no sin antes lanzarme una mirada furiosa de reproche.
Sonreí débilmente al observarla, sin embargo pronto quedé sumido en mis pensamientos y no podía dejar de preocuparme porque últimamente era muy frecuente que cayese en ese sopor tan profundo, casi comatoso que me producía una especie de letargo sumamente real que siempre me llevaba a zambullirme en las tinieblas del miedo y de las criaturas más tenebrosas que habitualmente daban como resultado el umbral de la muerte.

Quizás no quería decir nada y todo era algo anecdótico y pasajero, o también puede que la encapuchada de la guadaña se estuviese entreteniendo dándome pistas sobre mi futuro. Quién sabe, quizás a vosotros os resulte irrelevante o incluso divertido, sin embargo y siendo sincero, a mí me produce escalofríos…

Pepe Gallego



"Letargo"--->  http://www.elrincondepepegallego.blogspot.com/2011/05/mientras-escribo.html
« Última modificación: 26 de Febrero de 2012, 13:58:06 pm por Pepe_Ripper » En línea
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« Respuesta #15 : 25 de Enero de 2012, 16:42:21 pm »

Pepe_Ripper
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« Respuesta #16 : 29 de Enero de 2012, 02:56:21 am »

Bueno, como ya os dije, poco a poco iré poniendo los relatos que llevo escritos y colgados en el blog, así que tras el primero de "Letargo", os dejo el siguiente que escribí. Espero que os guste.


“La dama de blanco”

Oía, lejano, un goteo incesante. Miró lentamente a su izquierda y palpó con la mano la pared. Podía tratar de aferrarse a ella para levantarse, pero una extraña sensación de cansancio y desgana, que nunca había experimentado, le embargaba. Dejó caer el brazo con pesadez y giró de nuevo la cabeza hacia la derecha. Creyó distinguir algo blanco que se acercaba pausadamente, sin prisas pero inexorable hacia él. Intentó distinguir qué era aquello pero lo veía demasiado borroso.

Forzó la vista aún más mientras intentaba incorporarse con el codo, pero las fuerzas le flaqueaban. La figura estaba cada vez más próxima y comenzó a ser menos difusa. Era una dama vestida con un traje de raso blanco y con larga cabellera morena. Cuando apenas se encontraba a unos metros comenzó a dilucidarse sus rasgos. ¡Parecía ser muy bella!, y le sonreía con una mirada sincera, de ternura.
-Hola - , le dijo la dama de blanco sonriendo.- No temas hijo mío, nada malo te aguarda.-

El rítmico y continuo goteo repicaba como unas campanas de catedral en su cabeza. La voz de la mujer sonaba distante pero a la vez cálida. Él cerró los ojos intentando comprender qué le ocurría, por qué no tenía fuerzas para levantarse, por qué veía la visión de aquella dama de blanco.
Cuando volvió a abrir los ojos, la hermosa mujer se encontraba a su lado y pudo ver el precioso rostro de su madre, pero no como la recordaba en sus últimos días, no. Ella era joven, quizás en el mejor momento de su vida, y alargaba lentamente la mano hacia él. Con esfuerzo, siguió con la mirada la mano que fue a posarse en su muñeca, y entonces comprendió lo que le sucedía. Un denso río de color escarlata serpenteaba entre las juntas de las baldosas. El goteo que caía desde sus dedos al suelo era la turbadora visión de la sangre que se escapaba de su muñeca, sí, pero no era la causa del golpeteo incesante que oía, no. Ese golpeteo eran los latidos de su corazón, que cada vez palpitaban a un ritmo más lento.
Una cuchilla de afeitar yacía macabramente en mitad del charco de sangre. No le importó. Alzó la vista para observar a su madre. - No te vayas.- le dijo- quédate a mi lado.
-Tengo que marchar, hijo.- le sonrió ella mientras le pasaba una mano por el rostro con cariño- y no temas por lo que te ocurre, porque aunque estoy muy enfadada contigo, no dejaré que te salgas con la tuya en esta ocasión. - Y al decir esto, él la miró y le contestó con las pocas fuerzas que aún le quedaban.- No me importa lo que me ocurra - sonrió levemente- porque he podido verte por última vez.- Ella sonrió y dándose la vuelta se alejó hacia una luz cegadora que comenzó a brotar en el horizonte.

Él, cerró los ojos aun con la sonrisa en los labios y dejó que las tinieblas le embargaran. Segundos después, unas sirenas sonaron en la noche. La noche en que la vida le brindó una segunda oportunidad…

Pepe Gallego


"La dama de blanco"---> http://www.elrincondepepegallego.blogspot.com/2011/06/la-dama-de-blanco.html
« Última modificación: 26 de Febrero de 2012, 13:56:04 pm por Pepe_Ripper » En línea
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« Respuesta #17 : 03 de Febrero de 2012, 20:41:49 pm »

Bueno, pues vamos por otro más. Este es un relato más largo , de unas 16 páginas, por ello debo ponéroslo en el enlace para no ocupar tal cantidad en el post por sería una barbaridad.
Espero que os guste. Un saludo.


"Mensajes" ---> http://www.elrincondepepegallego.blogspot.com/2011/08/mensajes.html
« Última modificación: 26 de Febrero de 2012, 13:59:18 pm por Pepe_Ripper » En línea
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« Respuesta #18 : 03 de Febrero de 2012, 21:44:52 pm »

Esto no es un relato corto, pero bueno. Lo pongo.

Ya pondré alguno de los mios. Que creo que en el blog no tengo ninguno.
http://dondesedijodigo.blogspot.com/2012/02/bueno-pues-aqui-estamos-otra-vez.html
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« Respuesta #19 : 03 de Febrero de 2012, 21:47:11 pm »

Pues si que tenia un relato por ahí. jajajaja.

http://dondesedijodigo.blogspot.com/2011/06/vamos-con-los-relatos.html
« Última modificación: 03 de Febrero de 2012, 21:49:00 pm por JGigan » En línea
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« Respuesta #20 : 03 de Febrero de 2012, 22:21:47 pm »

...Esos escritoreeeeeessssss...


...para cuando un relato de la importancia del laurel en las papas guisá con carne.... Feliz
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« Respuesta #21 : 10 de Febrero de 2012, 00:29:25 am »

...Esos escritoreeeeeessssss...


...para cuando un relato de la importancia del laurel en las papas guisá con carne.... Feliz

No tenemos nivel para tanto...sería un sacrilegio por nuestra parte... Lol
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« Respuesta #22 : 10 de Febrero de 2012, 19:37:32 pm »

Citar
- Dispara Kojima, es una orden!!...

   "Un poco más y lo consigo. Creo que el cálculo que hice antes estaba mal, debería rehacerlo de nuevo cambiando el valor de la constante..."
   
   - Kojima, despierta!!!
   
   De repente volví a tener consciencia de donde estaba. Me encontraba en medio de un tiroteo. Los insurgentes avanzaban y amezaban la seguridad del campamento base. Era la primera vez que me encontraba fuego real, no estaba preprado. Los músculos se me engarrotaron, mi cuerpo no respondía y estaba petrificado sin saber que hacer. Disparar a una diana es fácil, solo tienes que apuntar y disparar, ni hieres ni te hieren. Tenía que hacer algo, era mi vida la que estaba en juego y junto a ella la de todos mis compañeros, tenía que sacar fuerzas de flaqueza y ayudar al grupo a parar este ataque.
   
   Saqué el espejo que siempre llevo y lo usé para ver a que me enfrentaba sin tener que salirme de mi cobertura. Divisé a 30 insurgentes avanzando entre muros derrumbados. Hice un cálculo rápido y supe a la distancia a la que se encontraban. Rápidamente adiviné sus movimientos, calculé los tiempos, la velocidad, el lugar donde estaban y el lugar más probable al que irían. En mi cabeza tenía la imagen nítida de como iban a moverse en el siguiente avance.
   Cuando ví que era el momento salí de mi cobertura y todo ocurrió como había previsto. En ese momento perdí el control, comencé a disparar como si estuviera poseído. Llevaba un fúsil de asalto, pero no desperdicié balas, 7 tiros, 7 muertes. Volví a cubrirme. Mis estudios y mi habilidad con la geometría y las matemáticas me habían ayudado en el campo de batalla. Esa tenía que ser mi ventaja, mi inteligencia.
   
   Poco a poco acabamos con todos ellos. Lastimosamente la base quedó muy dañada. La radio no funcionaba y los jeeps estaban inservibles.
   
   - Señor, creo que puedo arreglar la radio - le dije a mi capitán.
   - ¿Estás seguro? - respondió.
   - Me gradué con honores en el MIT con 22 años, he reparado y creado aparatos bastantes más complejos que una radio.
   
   Cuando comenté que me había graduado en el MIT todos se quedaron mirando, muy sorprendidos. ¿Qué lógica tenía que un cerebrito del MIT se alistara en el ejército? Yo tampoco lo entendía, pero allí estaba.
   
   El capitán me dio la radio y algunas herramientas y arreglé la radio en pocos minutos. Pudimos pedir ayuda y salir de allí con vida.
   
   Ese día comenzó todo, ese fue el día en que maté por primera vez. Quien iba a decir que matar se iba a convertir en mi obsesión, en mi meta. Quizás algún día el monstruo salga de mi interior, pero mientras seguiré cazando. Ahora, es momento de encontrar a una nueva víctima...

Ahí lleváis, es la primera vez que escribo  Saludo
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« Respuesta #23 : 10 de Febrero de 2012, 19:47:45 pm »

Citar
- Dispara Kojima, es una orden!!...

   "Un poco más y lo consigo. Creo que el cálculo que hice antes estaba mal, debería rehacerlo de nuevo cambiando el valor de la constante..."
   
   - Kojima, despierta!!!
   
   De repente volví a tener consciencia de donde estaba. Me encontraba en medio de un tiroteo. Los insurgentes avanzaban y amezaban la seguridad del campamento base. Era la primera vez que me encontraba fuego real, no estaba preprado. Los músculos se me engarrotaron, mi cuerpo no respondía y estaba petrificado sin saber que hacer. Disparar a una diana es fácil, solo tienes que apuntar y disparar, ni hieres ni te hieren. Tenía que hacer algo, era mi vida la que estaba en juego y junto a ella la de todos mis compañeros, tenía que sacar fuerzas de flaqueza y ayudar al grupo a parar este ataque.
   
   Saqué el espejo que siempre llevo y lo usé para ver a que me enfrentaba sin tener que salirme de mi cobertura. Divisé a 30 insurgentes avanzando entre muros derrumbados. Hice un cálculo rápido y supe a la distancia a la que se encontraban. Rápidamente adiviné sus movimientos, calculé los tiempos, la velocidad, el lugar donde estaban y el lugar más probable al que irían. En mi cabeza tenía la imagen nítida de como iban a moverse en el siguiente avance.
   Cuando ví que era el momento salí de mi cobertura y todo ocurrió como había previsto. En ese momento perdí el control, comencé a disparar como si estuviera poseído. Llevaba un fúsil de asalto, pero no desperdicié balas, 7 tiros, 7 muertes. Volví a cubrirme. Mis estudios y mi habilidad con la geometría y las matemáticas me habían ayudado en el campo de batalla. Esa tenía que ser mi ventaja, mi inteligencia.
   
   Poco a poco acabamos con todos ellos. Lastimosamente la base quedó muy dañada. La radio no funcionaba y los jeeps estaban inservibles.
   
   - Señor, creo que puedo arreglar la radio - le dije a mi capitán.
   - ¿Estás seguro? - respondió.
   - Me gradué con honores en el MIT con 22 años, he reparado y creado aparatos bastantes más complejos que una radio.
   
   Cuando comenté que me había graduado en el MIT todos se quedaron mirando, muy sorprendidos. ¿Qué lógica tenía que un cerebrito del MIT se alistara en el ejército? Yo tampoco lo entendía, pero allí estaba.
   
   El capitán me dio la radio y algunas herramientas y arreglé la radio en pocos minutos. Pudimos pedir ayuda y salir de allí con vida.
   
   Ese día comenzó todo, ese fue el día en que maté por primera vez. Quien iba a decir que matar se iba a convertir en mi obsesión, en mi meta. Quizás algún día el monstruo salga de mi interior, pero mientras seguiré cazando. Ahora, es momento de encontrar a una nueva víctima...

Ahí lleváis, es la primera vez que escribo  Saludo

Parece el prologo de una nueva serie de televisión.

Una mescla entre el equipo A y Dexter.

Piensatelo. Que seguro que ya lo has hecho. A ver que sale a partir de este prologo. Quien sabe.  Sonreir
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« Respuesta #24 : 10 de Febrero de 2012, 20:00:11 pm »

...Esos escritoreeeeeessssss...


...para cuando un relato de la importancia del laurel en las papas guisá con carne.... Feliz

El corazón empezó a latirme a 100 por hora. Un sudor frio empezó a recorrer todo mi cuerpo.
La corbata me apretaba demasiado el cuello. Era el agobio que se había apoderado de mí.

"¿Que te pasa?", me preguntaban. En sus caras veia la extrañeza y la incetidumbre.
De repente me empezó a faltar el aire. No podia respitar bien, me ahoga.
Como pude jalé de la corbata y desabroché un botón de la camisa. El aire empezó a entrar con más facilidad.
"¿Que te pasa cojones?". Me decian una y otra vez. Se les veia preocupados.
El asiento se me hizo incomodo. No podia estar sentado alli. No podia creer lo que llevaba viendo desde hacia un rato.
A duras penas cogí un pañuelo del bolsillo para secarme el sudor que caia a borbotones de mi frente.
Miraba a todos los allí presentes y no entendía como no estaban como yo. Lo que veia desde hacia un rato no me lo podia creer.

"Quillo ¿estas bien?". Se preocupaban por mi, y yo a la vez por ellos.

"venga hombre, dinos que te pasa que nos estas asustando".

"!Que las papas guisas no tienen LAURELLLL!!!Que no tienen LAURELLL!!!QUE NO TIENEN LAUREEEELLL"
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« Respuesta #25 : 10 de Febrero de 2012, 20:39:45 pm »

Pues es el prólogo de una partida de rol jajaja. Tengo un resumen de la historia del personaje y me ha dado por ir escribiendo pasajes de lo que le sucede antes de la aventura. Posiblemente escriba la aventura también. 
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« Respuesta #26 : 12 de Febrero de 2012, 15:03:10 pm »

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     Habían pasado 6 meses desde el ataque de los insurgentes en aquella ciudad de Afganistán. En estos meses habíamos tomado varias células enemigas y estábamos avanzando según lo previsto. Poco a poco me fui familiarizando con las estrategias en el campo de batalla, me obsesionaba calcularlo todo al milímetro. No daba un paso sin antes calcular en base a distintas variables las posibilidades de éxito y de fracaso.
Nos asentamos en una ciudad abandonada, para esperar refuerzos. La ciudad estaba totalmente destruída. Los edificios caían unos encima de otros, lo único que se podía oir era el sonido de los hierros al chocar con el movimiento que producía el viento. El paisaje era desolador. Montamos las tiendas entre viejos muros que aun se sostenían en pie.

     Durante ese tiempo, empecé a trastear con el armamento. Normalmente usábamos un fusil de asalto M4A1 y una Desert Eagle como arma de apoyo. Las desmontaba y montaba todas las noches. Mi objetivo era mejorar el arma. No tenía muchas herramientas, pero me las ingeniaba para trabajar. Aumenté la precisión del fusil y su resistencia. Mi fusil era el único del grupo que podría aguantar una tormenta de arena sin encasquillarse.

     Una vez mejorada el arma, en mi cabeza comenzaron a rondar ideas sobre armas nuevas y me puse a ello. El inventor que hay en mí seguía vivo. Me costó trabajo encontrar piezas, pero poco a poco fui recolectando granadas y varias piezas de armamento y equipo de última tecnología con el que podía trabajar. Finalmente conseguí crear un arma.
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« Respuesta #27 : 26 de Febrero de 2012, 13:50:28 pm »

“Una fría mañana”

Una fría mañana desperté y lo vi todo claro, tenía que marcharme. Sí, debía partir buscando una vida que sueño pero no encuentro. Un sendero de ilusión que se torna gris y áspero cuando bajo la vista para encontrarme ante las mareas de amargura y desesperación que desencaja mi semblante, que atemoriza mi espíritu. Un pozo de insondables dudas y desaliento de lo adquirido, de lo súbito, de la arena en los bolsillos, del pesar en el corazón, de la frontera de la nada y el temor que atenaza los sentidos.
¡No puedo conformarme con eso!, no quiero contentarme con ello y que la noche tiña de oscuridad el estandarte que siempre me ha coronado, mi alegría.
¿Esperanza?, sí, puede que aún quede algo de ella, pero constantemente es solapada por el cansancio, el desasosiego, la caída libre que provoca esa puta esquiva llamada suerte.

No me vencerá, ¡no valgo para la rendición!, aunque sé que a veces me tienta y castiga fustigando mis sienes con la precariedad dominante que asola mis veinticuatro horas.
También se cuela en mi madrugada para hacerlas lentas, tediosas, lacerándome el cerebro con preguntas sin respuestas sobre mi maltrecha existencia.
No podrás ganar jamás a mi voluntad firme y vehemente, aunque tenga que reinventarme en terrenos lejanos e inhóspitos, aunque deba atravesar el infierno si es preciso, porque no dejaré que tu continuo correctivo sobre mi alma venza mi corazón indomable. Soy incansable al desaliento, así que ese destino guárdatelo para los que se rinden, los que se conforman, los que se doblegan a tu enrevesado guion. Yo no soy así y te voy a demostrar que pierdes el tiempo conmigo si piensas que me cruzaré de brazos mientras ejecutas tu sentencia.

La última llamada para el embarque de los pasajeros del vuelo con destino a Berlín, surgió por los altavoces irrumpiendo bruscamente en los pensamientos de alegato ante la vida de Manuel, que alzó la vista al reloj de la terminal, se agachó lentamente, aferró sus dedos como garfios al asa de su maleta y, con un último vistazo melancólico hacia su ciudad a través de los ventanales del aeropuerto, se dirigió con paso lento pero firme hacia el detector de metales. Una mueca a modo de débil sonrisa se dibujó en sus labios y un incandescente fulgor se adueñó de su mirada…


Pepe Gallego



http://www.elrincondepepegallego.blogspot.com/2012/01/nuevo-relato-corto-una-fria-manana.html
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« Respuesta #28 : 02 de Marzo de 2012, 20:20:53 pm »

Aquí os dejo un relato corto de Tomás Lora, el cual me ha pedido supervisar y editar. Espero que os guste.

http://elrincondepepegallego.blogspot.com/2012/03/nuevo-relato-el-espiritu-del-tiempo.html
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« Respuesta #29 : 16 de Marzo de 2012, 22:08:04 pm »

Aquí os dejo el enlace para leer, si os apetece, el nuevo relato corto que he escrito.
Son apenas 3 páginas y se lee muy rápido, pero para no ocupar aquí tanto espacio, os dejo mejor el enlace.
Espero que os guste.
¡Un saludo!

http://www.elrincondepepegallego.blogspot.com/2012/03/nuevo-relato-el-atardecer-de-un-soldado.html
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