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Martes, 29 de Septiembre de 2009 23:00 |
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El Sevilla se paseó en el mÃtico Ibrox Park para enviar un serio recado a los grandes favoritos Champions. La goleada en nuestra querida Glasgow volvió a ser un ejemplo de fútbol control y efectividad máxima en ataque.
La historia pudo cambiar si el señor Eriksson, un amigo hoy, hubiera pitado un claro penalti de Konko en una desaplicación defensiva del francés. El colegiado se hizo el sueco, nunca mejor dicho, y la primera parte, con apenas un par de ocasiones claras para el Sevilla, tocó a su fin.
En la segunda mitad comenzó el vendaval sevillista. A los 5 minutos, Konko, este nuevo Konko, hacÃa el 0-1 en una magistral jugada ensayada. Cuantos cambios en tan poco tiempo, de no poder entrenar las jugadas a balón parado a clavarle un golazo a un equipo escocés, especialista en estas lides.
El gol y la mermada condición fÃsica del Rangers abrieron huecos a un Sevilla que se gustó. Rememorando glorias cercanas, el equipo desarrolló un fútbol de altos kilates, asà llegaron los goles de Adriano, a pase de Luis Fabiano, Luis Fabiano, a pase de Kanouté, y Kanouté, a pase del brasileño.
El gol de la honra para los escoceses, golazo, lo transformó Nacho Novo, pero era pura anécdota pues el partido hacÃa muchos minutos que estaba sentenciado.
6 de 6, y lo que es más importante, el cambio de imagen radical que ha sufrido este equipo. Hoy, incluso sin Renato en el campo, el equipo encontró el camino del toque y la paciencia en la creación para desarbolar a un rudo contrario, pero ello no debe ser óbice para restar méritos a esta victoria. Ganar 1-4, en Europa, fuera de casa, y en Ibrox Park, está sólo al alcance de los más grandes.
Y el domingo, partidazo en el Pizjuán. Sevilla - Real Madrid. Si lo de esta noche ha sido grande, una victoria el próximo domingo... |