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Happy Ending

“Desde luego, lo que no me cabe en la cabeza es si esos aficionados disfrutan de verdad con el fútbol y el Sevilla FC o su afición es una auténtica condena en vida”.

“Me cuesta creer que al final iba a tener razón el empalagoso de Jorge ‘Rabanito’ Valdano (y pido perdón por ello) cuando dijo aquello de que el fútbol, en definitiva, al menos para ciertos aficionados, no es más que un “estado de ánimo””.

Ahora, más de dos meses después, poco o nada ha cambiado en el panorama.

 

El Sevilla FC, nuestro Sevilla FC, mi Sevilla FC, tu Sevilla FC, encadenó, con Don Manuel Jiménez en el banquillo, con esta plantilla de la que ahora disfrutamos, la mejor racha de partidos consecutivos sin perder de toda nuestra centenaria historia (¡¡¡la mejor racha en sus más de cien años de vida!!!), y la mejor racha de partidos, y minutos, seguidos sin encajar un gol de toda nuestra dilatada historia (¡¡¡sí, sí, en sus más de cien años de vida!!!).

Sin duda, parece ser que pecata minuta para algunos (o para muchos, que ya no sé por donde van los tiros).

Al menos así lo demuestran esa ingente cantidad de mensajes, de posts, de artículos, y demás formas de manifestar la disconformidad (odio visceral, rabiosa envidia, absoluta injusticia, total desconocimiento, etc. -llámese como cada uno entienda-) con el proyecto del Sevilla FC, su entrenador, muchos de sus jugadores, y hasta con la labor de nuestra Dirección Deportiva y Consejo de Administración.

De verdad, no es ser un ‘chupaculos’, no es ser un ciego sin raciocinio, no es ser un talibán, o un sometido, o alguien sin capacidad de pensar de forma autónoma, ¡¡no!!, confiar en nuestro Sevilla FC, en su proyecto y en los profesionales que lo integran no es ser nada de eso.

Sinceramente, no se si casi prefiero (porque tampoco es ese el sevillismo que he mamado) al sevillista que es crítico desde un principio, crítico desde la pretemporada, desde que conoció la continuidad de Jiménez y todos los fichajes realizados, crítico se gane o se pierda, crítico porque, simplemente, no le gusta cómo está montado esto desde ahí arriba, por los que mandan. Al menos ellos, aunque no comparta, en absoluto, su forma de ver las cosas, son fieles a un pensamiento desde un principio (siempre y cuando, claro está, no lo hagan por mero y simple odio, o rencillas personales, hacia ciertas personas de la institución).

Pero esos que van cambiando de opinión a cada instante es que no lo entiendo, de verdad, lo he intentado y no consigo comprender cómo se puede actuar y vivir con esas convicciones.

Esos que abucheaban a Jiménez, y que tornaron, durante nuestra espectacular racha de triunfos, sus vilipendios en aplausos, para volver a escupir bilis tras estas tres derrotas consecutivas.

Esos mismos que cuando el Sevilla FC iba ganando por dos goles en Valladolid, haciendo una impresionante interpretación del contragolpe, volvían a agasajar el planteamiento de Jiménez, pero que, cuando el ínclito Pérez Lasa decretaba el final del partido, volvían a pedir la cabeza de nuestro técnico por considerarlo incapaz de dirigir los designios de nuestra nave.

Y no es cuestión ya de justificar a este o al otro, de ampararse en las lesiones y sanciones, en la mala suerte o en la desgracia más acuciante. Se trata de una actitud, de un veletismo que, sinceramente, no es lo que yo, y muchos otros, hemos mamado como sevillistas.

Mirad, os voy a hacer una confesión, una íntima confesión. De verdad que he estado a punto de dejar el foro sin decir absolutamente nada por simple agotamiento ante ciertas actitudes, que no quiero decir que se den aquí más que en otras partes, sino en general.

He pensado, y repensado: “a los que me lean, ni soy nadie para darles consejos, ni tienen porqué aceptar como válidos los que yo emita de vez en cuando”. Me he dicho: “mejor me dedico a los míos, a los cercanos de verdad, a mis dos hijos, a mis amigos íntimos, a los demás que me rodean día a día y que, sevillistas como yo, también sufren bajones con las derrotas de su equipo”.

Y aquí estoy, tecleando otra vez. No se si poniendo un punto y seguido o un punto y final a mis escritos. No se donde me llevarán las circunstancias, o cómo me seguirá influyendo la actitud de muchos sevillistas. Solo se que, aunque sin ser absolutamente nadie para dar o impartir lecciones de cómo vivir el sevillismo, en las victorias y en las derrotas, en las buenas rachas y en las malas, me voy a permitir dejaros aquí una última reflexión.

He escrito mucho en los últimos tres/cuatro años, rozando los noventa posts, he reflexionado con todos vosotros sobre muchos y variados temas. Hemos sufrido cuando en el año 2005 nuestros vecinos nos arrebataron parte de nuestros sueños, y hemos explotado juntos de alegría con la consagración de nuestro Sevilla FC como uno de los clubes punteros de España y Europa.

Una época donde han venido a este maravilloso mundo mis dos retoños (mi auténtica pasión), pero también una época donde me tocó vivir varias pérdidas de seres muy queridos (una de ellas, la de mi “hermano”, que me ha marcado para siempre y que cambió mi forma de ver y percibir las cosas).

Una época, en fin, donde muchas cosas han cambiado, dentro y fuera del sevillismo, dentro y fuera del fútbol. Lo que no debe cambiar nunca, pasen los años que pasen, y sucedan las vicisitudes que sucedan, es la esencia del sevillismo. Esa que nos ha hecho, y que nos hace, diferente a cualquier otra afición, a cualquier otro grupo humano o entidad.

Sevillistas, sed felices en la victoria, en el triunfo, en la celebración de títulos y de copas, pero serlo aun más en la derrota, en la no consecución de un objetivo, porque el Sevilla FC siempre lucha, con los suyos a su lado, para intentar darle gloria al sevillismo, pero cuando cae, y no lo logra, lo hace siempre con dignidad, con hombría, habiéndolo intentado al límite de sus posibilidades, y sabiendo que los demás también luchan a su manera.

No hay nada más difícil que saber ganar, que resulta muy complicado a veces, pero tened por seguro que no hay nada que dignifique más a las personas que el saber perder, el comportarse con rectitud y elegancia en las derrotas. El aplaudir al rival si ha sido un merecido vencedor, pero más aún a los tuyos que han llevado ese escudo en el pecho y lo han defendido con todas sus fuerzas.

Es ese espíritu, esa actitud, la que impide que un sentimiento muera, la que permite que una idea triunfe, la que posibilita que alcanzar la gloria, como afortunadamente ya hemos podido comprobar, no sea una quimera irrealizable.

Ese es el espíritu del sevillismo que yo he mamado, que a mí me han trasnmitido, que yo enseño cada día a los míos, y que hoy expongo aquí, para el que me quiera leer, quien sabe si por última vez.

Amigos, compañeros, sevillistas, desde aquí, en la antesala de un nuevo partido europeo que siga agrandando nuestra leyenda allende nuestras fronteras, con mi “sevillismo crónico”, habiendo arremetido contra la “perra vida”, sabiendo que “los sueños no siempre sueños son”, que el nuestro es un “corazón invencible”, preguntándoos a veces si “¿luchas o lloras?”, llorando con vosotros con “la copa que me debía la vida”, recordando entre tantas y tantas fechas la importancia que tuvo un poco recordado “15 marzo del 2006”, y con tantos y tantos otros posts que me han permitido verter en esta web muchísimos de mis sentimientos, algunos muy personales, os digo a todos hasta luego (ni hasta pronto ni hasta siempre).

Por aquí seguiré, revoloteando, por Nervión continuaré, quedándome afónico y sin piel en las palmas de las manos. Siempre sevillista, siempre rojiblanco, siempre orgulloso de mi equipo y de mis jugadores, aplaudiendo sus victorias y, entiéndaseme, más aún sus derrotas.

Supongo que sabéis la enorme suerte que tenéis de haber nacido sevillistas, como yo, como los míos, como muchos de los vuestros. Honrad esa dicha con la dignidad que comporta ese apoyo incondicional que siempre le hemos sabido brindar a los nuestros, y dejad que en vuestro pecho no lata vuestro corazón, sino nuestro escudo. Entonces, ya sabréis lo que es la inmortalidad. Entonces ya os habréis dado cuenta que, con nuestro Sevilla FC por delante, siempre existe un “Final Feliz”.

Draco – HastaLaMuerte.NeT

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