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No te lo digo para que lo comprendas, pues se que ya lo entiendes, tampoco para que lo sepas, ya que tengo claro que hace tiempo que eres consciente de ello, ni siquiera para tu reconforte personal, pues conoces mi lealtad y no hace falta que me ratifique en ella ante ti.
Te lo digo, esta vez, por mÃ, porque me apetece, porque me sale de dentro y nunca he sido capaz de retener demasiado tiempo las cosas del corazón. Te lo expreso porque me hace sentirme bien, porque hace que una sonrisa se esboce en mi rostro, porque consigue que un mal dÃa se transforme en uno bueno.
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Te lo grito, y te lo canto, porque, qué quieres que te diga, cuando dos están hechos el uno para el otro no solo no hay que dar la espalda a ese sentimiento, sino cuidarlo y mimarlo cada dÃa de la vida. Yo lo supe desde el principio, conocà rápido mi destino, sabia que, al igual que otros muchos, habÃa sido designado para estar siempre a tu lado, apoyándote, defendiéndote, animándote, jamás enfadándome contigo, jamás poniendo en duda tu grandeza, jamás dejando quebrar mi fe en tu figura. Qué le vamos a hacer, es algo incondicional, casi etéreo, verdadera prueba de fe ciega, en cualquier momento y ante cualquier situación. Asà nacÃ, con esta pasión, y conmigo me la llevaré cuando llegue mi hora. Siempre a tu lado. Siempre velando armas por ti. Siempre guardián de tus sueños y guardaespaldas de tus triunfos. Siempre caballero y tú princesa. Asà ha sido siempre y siempre asà será. Porque no puede uno dar la espalda a su sino. No es capaz nadie de remar contra la corriente de los dictados de su corazón. No existe persona capaz de hacer oÃdos sordos a tamaña llamada de alistamiento en filas para defender tan bella causa. Y aquà me tienes, como siempre, vestido con mis mejores galas para acompañarte fielmente allá por donde vayas, allá por donde pasees esos colores y ese escudo que portan mis vestiduras de combate. Y aquà me tendrás, hasta siempre, ataviado con el preceptivo uniforme para dar rienda suelta, cada vez que la ocasión lo requiera, a toda esa pasión que, cuando inunda el pecho de uno de los nuestros, difÃcilmente es capaz de controlarse. Llámalo locura, obsesión, amor incondicional, o pasión desenfrenada, da igual. No importa. Porque es difÃcil definir con palabras mi sentimiento hacia tÃ. Porque es casi utópico pensar que dichas palabras puedan siquiera existir en nuestro vocabulario, y que las mismas fueran capaces de llegar a recoger la esencia de ese sentimiento. Lo único que importa, lo que de verdad no debes olvidar nunca, lo que, en realidad, me apetecÃa hoy decirte a cielo abierto es que para cuidarte, para defenderte, y para honrarte, hasta que la muerte (la mÃa, porque tú eres eterna) nos separe, no pierdas nunca de vista que Estoy Aquà Para Ti (I’m There For You). Y asà será por siempre mi Sevilla FC. Pase lo que pase. Hasta la muerte, y más allá. Draco - HastaLaMuerte.NeT |
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