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Fazio, el gigante invisible |
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Noticias -
Sevilla F.C.
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miércoles, 06 de febrero de 2008 |
El fútbol ofrece infinitas paradojas. Una de ellas nos la brinda Federico Fazio, argentino, veinteañero, que aterrizó en el Sevilla hace 14 meses, de la mano de Víctor Orta, el segundo de Monchi. Como la mayoría de los fichajes que realiza la factoría nervionense, este gigante de 1,95 pasó desapercibido.
Tras vadear su primera temporada en el West Point que es el Sevilla Atlético, erigiéndose en factor clave del ascenso del filial a la categoría de plata, Fazio es una joya más en el rico joyero sevillista. El chaval militaba en las filas de Ferrocarril Oeste, un histórico del fútbol porteño ahora en Segunda. Pese a su enorme estatura, Fazio no era un ‘pata palo’, sino un futbolista con un magnífico toque con la pierna zurda y un más que aceptable manejo con la derecha. En definitiva, un nuevo mirlo blanco que han pillado los Sherlock Holmes de Monchi. Los números de Fazio ya han puesto cuadros en los ojos de los saurios del fútbol.
Lo curioso de la historia es que un modesto intermediario paseó el historial de Fazio por los principales clubes de España e Italia, encontrando la indiferencia más hiriente en todos ellos. El dossier de Fazio se halla en los despachos del Real Madrid, Barcelona, Valencia y Atlético. Pero ninguno director deportivo se molestó. En éstas llegó Orta, se pegó varios viajes a Buenos Aires y logró el fichaje del gigante. Casi un millón de euros costó la inversión del club que preside Del Nido.
Pasado el tiempo, Fazio es indiscutible en la selección sub-20 de su país, con la que se proclamó campeón del mundo en Canadá y disputará con la albiceleste los Juegos de Pekín y seguramente formará tándem con el racinguista Garay (cuyo fichaje tiene amarrado el Barcelona para la próxima temporada). Fazio-Garay, una muralla defensiva terrible. Arriba, Agüero y Messi. Con ellos, Argentina aspira a la medalla de oro en las Olimpiadas de Pekín que se celebran el próximo mes de agosto.
Federico Fazio tiene encandilado a Manuel Jiménez, que ve en él un manantial inagotable. En el filial, el técnico lo ha utilizado de medio centro. En el primer equipo, de central por la derecha. Su polivalencia le convierte en un seguro de vida. Fazio es un tipo callado y tímido. En la cancha, un gigante. Para algunos fue invisible. Sólo lo vio Víctor Orta.
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