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¿Dificultades? Dejadme que os cuente unas cuantas |
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Opinión -
Draco
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sábado, 07 de junio de 2008 |
No me puedo creer, de verdad que me cuesta, el extremado pesimismo que llegan a destilar algunos aficionados de nuestro club.
No me puedo hacer a la idea, os prometo que se me hace muy cuesta arriba, cómo es posible tanto derrotismo a priori entre una gran parte de nuestra afición.
Dicen, y proclaman, que encajamos tres goles a nuestro estilo, con la defensa blandita y haciendo aguas. Exponen, y relatan, que nuestra delantera no fue capaz de ver ayer puerta y que los goles llegaron casi regalados. En definitiva, que desarrollamos un penoso partido en defensa y un frustrante encuentro en ataque. Y la addenda final consiste en recalcar sobre manera el tremendo error que supuso la no alineación inicial de Diego Capel.
Pues muy bien, no seré yo, al menos no en esta ocasión, quien les objete absolutamente nada de sus quejas. Todo eso, que no es poco, podemos encajarlo perfectamente en el debe de nuestro equipo en la tarde-noche de ayer. Y punto.
Y ahora vamos a dejar fluir un poco mi sevillismo crónico, pero no os toméis demasiado en serio mis palabras, que ya sabéis que cuando uno está enfermo, perdidamente enajenado por sus colores, puede que la objetividad brille por su ausencia. Aún así, voy a intentar hacer todo el acopio de la misma de la que sea buenamente capaz.
Veamos. En primer lugar, si el partido fue tan rematadamente malo tanto en defensa como en ataque, y aún así nos trajimos un 3 a 2, marcando dos goles en campo contrario, cosa que, por otra parte, y dicho sea de paso, en este estadio no había hecho hasta ahora ningún equipo en esta Liga de Campeones, ni el Inter, ni el PSV, ni el CSKA (que fue el único que anotó un solitario gol –aunque perdió el encuentro-). Con lo cual, jugando un partido, según algunos regulín tirando a mal, ¡vaya potencial latente que tenemos por ahí! (y no pretendo hacer demagogia).
En segundo lugar, y personalmente, creo que nuestro equipo en absoluto jugó un mal partido, al contrario, para jugar fuera de casa, y ante ese ambiente, nuestros jugadores (como, por otra parte, ya me esperaba) no se amilanaron en absoluto, asumieron durante muchas fases del encuentro el control de la pelota, la jugaron con muchísimo sentido, y se lanzaron hacia la portería rival como si fueran ellos los que jugaban de locales. Un diez a su actitud. Lo que pasa es que, después, esto es fútbol, con su gran componente de azar, y ayer nos tocó estar un poco fallones de cara a la meta contraria.
En definitiva, un buen partido de los nuestros en líneas generales, muy buena actitud y coraje sobre el terreno de juego (de equipo grande), pero sin fortuna para nuestros delanteros en ataque y con los habituales fallos defensivos que nos está tocando padecer esta temporada. Y aún así un resultado muy interesante para la vuelta.
Y aquí es donde voy a contestar a todos esos pesimistas y derrotistas crónicos que existen entre nuestra hinchada, y que, ante la más mínima dificultad, se nos vienen moralmente abajo.
Dicen que es un resultado malo. Que, de momento, vamos perdiendo la eliminatoria, y que si no ganamos el partido de casa dentro de dos semanas nos quedamos fuera a las primeras de cambio. Que los turcos van a jugar cómodos al contraataque, que como no metamos pronto un gol nos vamos a poner nerviosos. Que si fueran ellos los que marcaran antes apaga y vámonos. Que si, que si, que si…
Pues ahora queridos compañeros, permitidme, por favor, que os rememore unas cuantas dificultades padecidas en competición europea (Copa de la UEFA, of course) en los últimos dos años, y que, una vez superadas, nos llevaron a la conquista de nuestros dos más preciados cetros continentales (Supercopa de Europa aparte).
Octavos de Final de la Copa de la UEFA 2005-2006, Partido de Vuelta [Partido de Ida: Lille 1-0 Sevilla]: Posiblemente, por el momento en el que estábamos, uno de los partidos más importantes de nuestra historia. Jamás habíamos pasado a cuartos de final en esta competición en nuestros cien años de historia, traíamos un uno cero peligrosísimo de Francia (un gol de ellos nos obligaría a tres nuestros), aún estaba demasiado fresco el recuerdo de nuestra reciente eliminación en Copa del Rey a manos del Cádiz, y aún no habíamos ganado absolutamente nada desde hacía cincuenta años, con lo que la ansiedad era tremenda. ¿Y qué pasó?, pues que se ganó por 2 a 0 y se pasó de ronda.
Semifinales de la Copa de la UEFA 2005-2006, Partido de Vuelta [Partido de Ida: Shalke 0-0 Sevilla]: Sin duda alguna, el partido más emotivo jugado jamás en nuestro Estadio. Pero ese 0 a 0 de la ida era un arma de doble filo, pues jugábamos ante un equipo muy experimentado, tremendamente sólido, y que ya había ganado incluso una Copa de la UEFA. Un gol suyo hubiera sido casi mortal, pero no nos amilanamos y nuestro gran, y añorado, Antoñito Puerta nos abrió el camino hacia la gloria con su mítico gol.
Octavos de Final de la Copa de la UEFA 2006-2007, Partido de Vuelta [Partido de Ida: Sevilla 2-2 Shaktar]: Perfecto partido para comparar con nuestra actual eliminatoria ante los turcos. El Shaktar y el Fenerbahce son muy parecidos en su juego, anárquico y desarbolado por momentos, y en su forma de fichar brasileños a golpe de talonario. Y digo yo que peor era jugar un partido de vuelta en la fría Ucrania, con un resultado pésimo en la ida, que nos obligaba, IGUAL QUE EN ESTA ELIMINATORIA ANTE LOS TURCOS, a meter al menos un gol para pasar de ronda, y que nos obligaba también, IGUAL QUE PASARÍA EN ESTA ELIMINATORIA ANTE LOS TURCOS, a meter dos goles si ellos nos cuelan uno. Y todo esto jugando ese partido fuera de casa, no como el que jugaremos dentro de dos semanas en nuestra mágica bombonera. Y eso que ellos, al final, terminaron marcando dos goles. Bueno, pues ya sabéis como terminó la historia: 2 a 3 y nuevo pase de ronda.
Cuartos de Final de la Copa de la UEFA 2006-2007, Partido de Vuelta [Partido de Ida: Sevilla 2-1 Tottenham]: Muy, pero que muy curioso partido, mejor sería decir resultado, el cosechado ante los Spurs el pasado año en medio de nuestra Semana Santa. Me explico. Ganamos, que dicen es lo importante. Vencimos, por la mínima pero lo hicimos, que dicen que es lo fundamental. Y, aún así, se percibía una cierta desconfianza entre ciertos sectores del sevillismo ante el partido de vuelta a jugar en White Hart Lane. “Vencer por la mínima pero encajando un gol es un mal resultado” decía unos. “Vamos a sufrir como nunca, nos van a apretar de lo lindo”, decían otros. E, incluso, “con este resultado no pasamos” decían los más rappelistas. Y qué sucedió después: exhibición rojiblanca, y a semis. El Sevilla era entonces mejor que los Spurs, igual que lo es ahora ante los turcos.
Semifinales de la Copa de la UEFA 2006-2007, Partido de Vuelta [Partido de Ida: Osasuna 1-0 Sevilla]: Un calco al resultado cosechado en su momento ante el Lille francés el año anterior. Muy peligroso. Osasuna vendría a cara de perro, ante el partido más importante de su historia, y ante su enemigo más acérrimo del último lustro. ¿Y qué sucedió de nuevo?, pues que se volvió a ganar por 2 a 0 y nos colamos en nuestra segunda final consecutiva.
Entonces queridos amigos, ¿qué podemos extraer de todo esto?. Pues varias conclusiones:
Primero. El Sevilla ganó dos Copas de la UEFA seguidas pero para ello tuvo que superar muchas y numerosas dificultades. Casi ninguna eliminatoria de las disputadas fue fácil, quizás tan solo las de dieciseisavos de ambas temporadas. Las demás fueron todas muy, pero que muy disputadas, y con resultados, muchas veces, para los partidos de vuelta (que no siempre nos tocó disputar en nuestro estadio) muy, pero que muy peligrosos.
Segundo. Pese a ello, el Sevilla FC, sus jugadores y la práctica totalidad de su afición no se rindió jamás, nunca se amilanó, y siempre supo luchar, jugar y animar con casta y coraje. Y así, pasito a pasito, conseguimos alcanzar la gloria europea.
Tercero. Que, no lo olvidemos, todas estas dificultades las tuvimos que sufrir en una competición como la Copa de la UEFA, complicada, pero no más que la Champions League. Si estamos en la máxima competición continental, es obvio que nos van a tocar vivir las máximas dificultades imaginables para poder ir pasando de ronda.
Y cuarto. Pero, de cualquier forma, creo sinceramente, que no nos encontramos ante la mayor de las dificultades que nos haya tocado vivir en los dos últimos años en competición europea. Al contrario, los partidos ante el Lille o el Osasuna pintaban peor, y se pasó. Ante el Shalke y el Tottenham se supo controlar muy bien el partido. Y, sobre todo, ante el Shaktar Donest, y en la fría y solitaria Ucrania, se sentaron las bases de que, efectivamente, Impossible is Nothing.
Así pues, no solo creo firmemente que vamos a pasar a Cuartos de Final sí o sí, sino que, cuando estemos en ellos, nos vamos a enterar de verdad que es estar sufrir de verdad en una eliminatoria, y nos vamos a dar cuenta de qué manera hay que luchar, y padecer, en esta competición para poder avanzar rondas.
Así que, ¡¡¡vamos!!!, cabezas arriba, dientes, puños y pecho apretados. Que la sangre fluya como solo los sevillistas sabemos hacerla fluir. Que empiece ya la venta de entradas. Que empiece ya a calentarse el ambiente de nuestra próxima cita con la gloria. Que nuestra bombonera se prepare a rugir como en sus mejores noches. Que cuando vengan los turcos, aprendan de verdad lo que es un verdadero infierno, a ver si son capaces después de enseñárselo a sus seguidores. Y que la victoria sea nuestra, sí o sí, desde antes de comenzar el encuentro.
Y después ya tendremos tiempo para sufrir de verdad en esta competición. Para dejarnos la piel de nuestros rostros en las uñas, y para hacer latir a nuestros corazones como jamás hubiéramos imaginado. Pero eso será a partir de Cuartos de Final. Antes, demos buena cuenta de esa banda de turcos que un 20 de febrero de 2008 osó desafiar al Mejor Equipo del Mundo, y que un 4 de marzo del mismo año se dieron cuenta de su error y se abrasaron en territorio nervionense. |
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