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Opinión -
Nacho Mateos
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viernes, 20 de abril de 2007 |
Lo cierto es que somos buenos, ¿para que negarlo?. Han sido muchos años de sequía sin apenas nada que llevarnos a la boca, pero ha merecido la pena esperar para llegar hasta aquí y disfrutar del mejor momento de la historia de nuestro Sevilla FC.
El mejor equipo del mundo hizo en La Coruña lo mismo que hace una semana en Londres, comerse al rival desde el pitido inicial y sin temor alguno, sin importarle el sistema de juego o el número de defensas que presentaba el equipo rival. Comienzo de partido trepidante, tan espectacular como este Sevilla. Un 0-3 que incluso pudo ser aún más escandaloso. Y es que este equipo sale a jugar unas semifinales de copa como si se tratase de un partido amistoso de pretemporada, sin ninguna presión, sin ningún temor, sin ninguna duda… El Sevilla FC demuestra una vez más que no sólo no falla en los momentos puntuales como se decía en el pasado, sino que además pasa por encima de ellos aplastándolos, sin despeinarse y con una claridad casi insultante para el conjunto rival.
Esto es lo que hay, ¿para que llamarlo de otra forma?, ya decía José María del Nido esta misma semana que en los tiempos que se tuvo que agachar la cabeza se hizo porque no teníamos otro remedio. Ahora es tiempo de levantarla y de estar orgullosos de pertenecer al mejor equipo de todo el sur de España ayer, hoy… y todo hace indicar que de por vida, al menos de la de nosotros que estamos disfrutando de este gran momento.
Fueron muchas las ocasiones que tuve que tragarme esta frase: “¿Tus has vivido alguna final ni ná?”. Y ya ven ustedes lo que son las cosas, desde el pasado mayo y hasta el próximo mes de junio voy a vivir como mínimo tres que serán cuatro cuando disputemos al principio de la temporada próxima la supercopa de España (también frente al FC Barcelona), y hasta pueden ser cinco si eliminamos al Osasuna de la Uefa, y si esto sucede… ufffff, que mal lo tienen que estar pasando algunos ¿verdad?.
No, yo en 38 años no había vivido ninguna final, pero mereció la pena esa larga espera para poder tocar el cielo de Eindhoven, el de Mónaco, y ahora tocaré el de Madrid y Dios sabe cuantos cielos más.
Porque la primavera llegó a Sevilla de la manera más hermosa tras eliminar de la copa a los que por lo visto lo habían vivido todo y se acordarán de por vida de su centenario. Y lo que son las cosas, hemos vivido una Semana Santa de arte y ahora en feria cabalgaremos mientras otros sólo podrán ladrar, ¡¡guau, guau!!.
¡¡Guuaauuuuu, que divertido!!. LoCIENto una vez más, pero donde las dan… |