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Nació en el barrio de San Juan de la Palma, Sevilla. Paco GandÃa, viudo desde hace dos años, tenÃa dos hijas.El pasado año se le brindó un homenaje como reconocimiento a su trabajo de parte del pueblo sevillano al fijarse una placa con su nombre en la casa en la que nació, en la calle Viriato. Paco GandÃa se hizo famoso por sus 'casos verÃdicos' y alcanzó la fama a mediados de los años 70, gracias a un programa de televisión, donde hizo conocidos chistes como 'el de los garbanzos'.
Su compañero de humores, el también sevillano Josele, ha dicho que Paco GandÃa, 'fue el maestro de todos; la calle estaba representada por él en el mundo artÃstico'. Según Josele, GandÃa era muy querido por todo el mundo hasta el punto de que 'ir con él por la calle y andar 10 pasos sin que lo pararan para saludarlo o para darle un beso, desde los niños hasta los ancianos, era muy difÃcil'. La metáfora exacta, la hipérbole, la precisión descriptiva, el retruécano de arrabal y corral de vecinos, una forma única de contar los chistes con la coartada de que no eran tales sino 'casos verÃdicos', se han ido con la muerte del humorista Paco GandÃa. Repeinado, trajeado de manera impecable e imperturbable a la hora de pisar el escenario y declamar con una mÃnima gestualidad en sus manos, GandÃa basó su éxito en llevar a los escenarios un lenguaje popular y exacto a la hora de dibujar sus casos, escenas, personajes y situaciones, y adornarlas con frases del tipo de 'pasa más hambre que un monaguillo en Rusia'. El hambre de niño de posguerra fue uno de los argumentos recurrentes de Paco GandÃa, quien saltó a la fama con el chiste de los garbanzos, en el que un padre 'más parado que un avión de mármol' gana un dinerillo y lo emplea en hartar a un hijo 'que no habÃa comido caliente desde que le dieron la teta al sol'. Hiperbólico, el humorista fallecido adornaba este caso de comida pantagruélica con que el niño, al más puro estilo del Carpanta del tebeo, comió caliente por última vez cuando 'se cayó de boca en el brasero' y que la cuchara de madera del atracón le hacÃa 'sobauras' en las orejas' cada vez que se la metÃa en la boca. Sevillano de la Puerta Osario, condición de la que hacÃa gala al igual que la de sevillista, Paco GandÃa ha marcado un estilo de hacer humor en sus numerosas actuaciones en escenarios y en el cine, donde protagonizó pelÃculas como 'Se acabó el petróleo', junto con sus compañeros Pepe da Rosa, también fallecido, y Josele. De costumbres sencillas, era habitual verlo a mediodÃa con su amigo tabernero Enrique Becerra y, cada vez que se le llamaba, en apoyo de numerosas causas benéficas. GandÃa mantenÃa en la distancia corta la misma naturalidad que en el escenario, la que le hizo decirle a un amigo que si a su hijo le daba de comer 'semillas de palmera', de tan crecidito que lo veÃa. Del exceso en sus chistes, da fe el que en un entierro en Sevilla hubiera '290 curas y 80 o 90 monaguillos' y que en este mismo funeral, un legionario echó 'tabaco grifa' (hachÃs) en los incensiarios, lo que propició que el cochero fúnebre 'se fumara el látigo en el pescante' y que el hisopo hiciera las veces de maraca. Y era en ese momento cuando, en la descripción de una escena surrealista, uno de los 290 curas cantaba el 'chum, catapum, pum, pum, cómo nos gusta el verano', y otro de aquella multitud de sotanas le respondÃa que 'por la mañana temprano, taca, tacataca, tacataca,ta'. 'Se le desencajó la barbilla como una persiana vieja y se hizo un cardenal en el ombligo', 'tenÃa la barba descolgada como la piragua de un indio', 'hacÃa más mohÃnes que un corral de conejos', 'tenÃa más venas que una caja de huevas', 'más mierda que la bombilla de una cuadra' o dura menos 'que una saliva en una plancha' fueron algunas de sus perlas 'verÃdicas'. Estas comparaciones, como las coplas, están ya en el habla del pueblo que inspiró casos verÃdicos como el de la mujer refractaria a la limpieza que 'hizo su casa redonda para no limpiar los rincones' o el que en su viaje de novios, dejó a su mujer en el pueblo 'porque ya conocÃa Madrid'. Paco GandÃa falleció en Sevilla el 10 de febrero de 2005. |
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