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Salió el Sevilla al campo austriaco con lo mejor que tenÃa, sin desmerecer a su espectacular banquillo, y este equipo bregado en mil batallas, con las incorporaciones de Squillaci, Navarro, Romaric y Duscher supo sufrir un primer cuarto de hora de asedio de los toros rojos, que no eran tan fieros como lo pintaban, quizá también porque a este Sevilla cuesta un riñón hacerle un solo gol.
Janko, la joven estrella de los Bull, avisó antes de cumplirse el primer minuto de juego con disparo desviado ligeramente, y un contragolpe rapidÃsimo del Red Bull posibilitó un testarazo a la izquierda de la meta defendida, muy bien hoy, por Palop. El valenciano paró a continuación un suave remate del capitán austriaco. Y, a los once minutos, despejó un complicado centro de los locales.
Asistimos, pues, a un control absoluto en los primeros minutos del Red Bull Salzburgo, con frecuentes pérdidas de balón de los sevillistas, que no lograban rebasar el medio campo, intentando lanzar a sus proyectiles, Adriano y Navas, por las bandas. Lo que sà hay que afirmar es que en ningún momento la defensa del Sevilla le perdió la cara al encuentro. Toda la lÃnea ha estado inconmensurable. El fútbol circulaba a inmensa velocidad, merced a ese césped artificial que frenaba e incomodaba a los inquilinos del Pizjuán. Pero, como digo, la situación comenzó a cambiar al cuarto de hora, marcando el giro de la situación un potente disparo desde lejos de Fernando Navarro, a partir del cual el Sevilla comienza a posicionarse sobre el campo, y a ejercer con eficacia una presión desde arriba a la defensa austriaca. Concretamente, Jesús Navas conecta un potente disparo que besa el exterior de la poterÃa de ese porterazo que es Ochs. Navas hoy ha hecho un auténtico partidazo, poco después dispara desviado a un excelente pase en profundidad de ese dandy que tanto echábamos de menos que es Renato. Sin duda, la mejor ocasión de todo el primer tiempo, si exceptuamos el gol de nuestro crack, Kanouté, el Henry de los pobres, que ejecutó magistralmente la primera ocasión clara que tuvo en sus botas. A pesar de los bravos intentos de Zickler y algún otro, ya no habÃa otro equipo que el Sevilla, con el exquisito control del balón, las triangulaciones, las paredes... un gozo de equipo y un prometedor futuro. Un taconazo de Navas posibilitó que Kanouté provocara un penalty que él mismo ejecutó con maestrÃa sin que Ochs pudiera hacer nada, dejando sentenciada una eliminatoria que hacÃa muchos minutos que ya no tenÃa otro color que el del SFC. Co Adriaanse, en su banquillo, era la expresión misma de la estupefacción. Manolo con la eliminatoria hecha comenzó a rotar futbolistas, metió al polivalente Lautaro Acosta por Navas, De Mul por Adriano (hoy magnÃfico) y Cheva por Kanouté. El Sevilla pudo hacer muchos más goles, pero la relajación lógica por parte de los visitantes y las espectaculares paradas de Ochs evitaron una goleada de escándalo. Oportunidades para Lautaro, Cheva, ... un despliegue futbolÃstico de impresión. En fin, superioridad manifiesta del Sevilla, que vuelve a ilusionarnos, encadenando una racha interminable de resultados positivos (pretemporada incluida) y recordándonos con su nuevo estilo pero su mismo oficio a aquellos pentacampeones de hace tan poco. Nimo - HastaLaMuerte.NeT |