|
El Sevilla FC se mostró absolutamente incapaz de generar peligro ante un Málaga muy bien cerrado atrás. El entrenador, sin recursos, siembra cada vez más dudas.
Si esto es lo que nos espera en esta nueva era que pregonaba Manzano, mal vamos. El Málaga, ese equipo al que recientemente se le hicieron ocho goles en la Copa del Rey, se defendió hoy como gato panza arriba de manera que el Sevilla apenas creó peligro real sobre el rival en todo el encuentro.
Si bien es cierto que renunció por completo al ataque, la sensación global del partido es que a nada que hubieran apretado los visitantes, la victoria habrÃa volado fácilmente.
Porque Alexis da dos de arena por cada de cal, y Fazio en la última lÃnea es un peligro para los marcapasos de los abuelos que acuden al Pizjuán. Si la dupla de creación no está inspirada y Rakitic aún no se ubica, la creación de juego brilla por su ausencia y por muy buenos que sean los que están arriba, si no llegan balones, no hay milagros que obrar.
Y por último lo del entrenador. Lo más preocupante. Manzano acostumbra a hacer sus cambios cuando apenas quedan 15 minutos de la segunda mitad. Hoy ni tan siquiera eso. Malgastó un cambio cuando en el banquillo estaban hombres como Medel, para darle más raza al medio campo, o Acosta y Capel para quitar a Navas, que no está para nada, y cambiar de banda a Perotti. Quizás estemos pecando de entrenadores, cuando no lo somos, pero dejar un cambio sin realizar cuando no sabes como hincarle el diente a tu rival denota algo asà como tirar la toalla antes de finalizar el combate.
Se siguen probando jugadores, posiciones, sistemas, a estas alturas de la temporada. Mal sÃntoma. Porque los trenes siguen pasando y el Sevilla no se sube a ninguno. De seguir asà la cosa, toda la aspiración de esta temporada quedará a conseguir la clasificación europea vÃa el 7º puesto. Y si asà es, gracias y por los pelos. |