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Sábado, 23 de Enero de 2010 20:55 |
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El Sevilla consiguió la victoria por la mínima en un mal partido marcado por el estado del terreno de juego. Un regalo del Almería lo convirtió Álvaro Negredo en el único gol del partido.
De nuevo la tromba de agua caída sobre la ciudad marcaba el desarrollo de un encuentro en el Pizjuán. Muchas zonas del césped relentizaban el balón hasta detenerlo por completo.
Acasiete se convirtió en verdugo de su equipo al intentar devolver un balón al portero Diego Alves y quedarse éste detenido en un charco del área para que Renato sirviera el gol en bandeja a Negredo, que de esta forma marcaba ante su ex-equipo y por segundo partido consecutivo.
El gol debía servir para ahuyentar los fantasmas de los partidos del Pizjuán ante equipos de la zona media baja de la tabla.
Pero el Almería, valiente, con Crusat incomodando contínuamente a los centrales, dio más de un susto a la parroquia que no las tenía todas consigo.
En la segunda parte, el juego del Sevilla empeoró aun más. Las piernas empezaban a pesar y el estado del césped no ayudaba.
Drago y Escudé estuvieron inmensos en el centro, y Stankevicius muy correcto en el lateral. Dada la nula aportación ofensiva del equipo, entre estos 3 futbolistas y alguna actuación de mérito de Palop consiguieron salvar la papeleta hasta el final.
La eliminatoria casi sentenciada ante el Deportivo debe otorgar un pequeño respiro físico al equipo y dar entrada a futbolistas menos habituales que refresquen el estado global de agotamiento que vive la plantilla. |