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El Sevilla se impuso a un equipo llamado a ser revelación de la liga pero que sucumbió ante la ordenada defensa sevillista y la efectividad mortífera de Álvaro Negredo.
La primera victoria de Marcelino llega con el sello que se echó en falta en la eliminatoria frente al Hannover. Enfrente, un equipo con muchísimas individualidades, peligro en cada uno de sus hombres contrarrestado con un enorme rigor táctico y solidaridad defensiva.
El partido se puso de cara muy pronto cuando Jesús Navas puso un balón impecable a la cabeza de Negredo que hacía el 1-0 en el primer minuto de juego. Poco después, el vallecano mereció de nuevo el gol en una bonita jugada con Perotti y trallazo desde fuera del área que sacó Caballero. El segundo sí que llegaría en una nueva asistencia del argentino para que el vallecano la pusiera rasa imposible al palo largo del portero.
La segunda parte fue un quiero y no puedo de un Málaga que combinaba bien pero que se quedaba en blanco al llegar a la frontal sevillista. Cáceres y Spahic aportaron el punto de intensidad que la faltaba a la defensa, de modo que el único gol visitante llegaría en un libre directo magistralmente ejecutado por Cazorla en el minuto 80. De ahí al final más nervios que apuros reales para que los primeros 3 puntos en juego de la temporada se queden en casa.
La recuperación de Rakitic debe llevar a muchos partidos con un centro del campo mucho más poblado y quizás una sóla referencia arriba, aunque viendo la eficacia de Negredo y el peso específico de Kanouté en esta plantilla, será difícil sentar a uno de los dos en el banco. Viendo lo complicado de la llegada de Giovani, bien hará Marcelino en dosificar a sus dos únicos delanteros natos de la plantilla para que no volvamos a ver soluciones de emergencia como la de Fazio en la eliminatoria ante los alemanes.
Y si no es Giovani, que sea otro delantero de nivel, pero la plantilla pide a gritos un retoque en la delantera para terminar de hacer las cosas bien en cuanto a planificación deportiva se refiere. |