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El Sevilla salió derrotado del Molinón merced a dos golazos de los locales al principio de cada mitad. El equipo le puso una voluntad insuficiente para darle la vuelta al marcador.
No es que fuera el Sporting claramente superior al Sevilla en el global del partido, pero acertó en la suerte suprema del gol al principio de cada mitad del partido, haciendo además dos goles de bellÃsima factura.
El Sevilla no se arrugó y cuando llegaba, lo hacÃa con relativo peligro. Alfaro se convirtió en el mejor atacante sevillista disfrutando de un par de ocasiones claras para nivelar el partido. El ritmo era trepidante y ante tanto intercambio de golpes, Romaric que siempre lleva una marcha menos, se encontraba superado por los acontecimientos.
De esta manera, Renato se hacÃa incapaz de soportar todo el centro del campo y la superioridad local era manifiesta.
Salió el equipo con mejores intenciones pero cuando cercaba la meta rival, llegó el segundo golazo de la noche obra de Diego Castro y ahà terminó el Sevilla. Salió Kanouté y le puso templanza al balón, pero no llevó peligro ante la porterÃa. El resto del partido fue un quiero y no puedo con alguna intervención intermedia de Palop de muchÃsimo mérito.
Con este resultado, el Sevilla se queda ligeramente descolgado de los puestos europeos que ocupan el resto de los grandes y se hace imprescindible volver a la senda de las victorias para engancharse de nuevo al vagón de cabeza. |