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La primera de los árbitros. La primera de los jugadores. Y la primera del juego del equipo, o de Jiménez, como se quiera ver.
El Sevilla sale derrotado del campo de un rival directo en la lucha final por las posiciones importantes.
Factor decisivo en la derrota fue la expulsión de Kanouté al filo del descanso. En un salto con Bruno el árbitro entendió mala voluntad del Malà al golpear al valencianista, y sacó la primera amarilla. Casi en el 45, un "calzo" de Kanouté a Marchena le suponÃa la segunda cartulina y la expulsión.
Si bien es cierto que la rigurosidad del árbitro fue excesiva, un jugador veterano y con muchas tablas como es Kanouté no puede ponérselo tan fácil a estos árbitros que ya sabemos, son muy malos.
Hasta aquà la culpa del árbitro. ¿Y la del equipo? ¿Y la del entrenador?
El primer disparo a puerta del Sevilla con tÃmido peligro, lo hace Negredo en el minuto 83. SÃ, en el 83.
De nuevo la actitud ultradefensiva del equipo, y la negación en la creación del juego mortificaron a un Sevilla incapaz de jugar al fútbol de ataque que se presupone a un grupo de semejante calidad.
Ni con 11, cuando la creación era nula, ni con 10, cuando los cambios de Koné y Negredo sin un plan táctico definido ponen en evidencia las carencias de Jiménez como entrenador de ataque.
Quien escribe esta crónica ha estado esta tarde en Valencia viendo el partido en directo. A la vuelta, entre el tremendo atasco a la salida de Mestalla, he podido escuchar en una emisora local la rueda de prensa de Jiménez.
La ristra de excusas ha sido interminable. La expulsión de Kanouté, la lesión de Romaric, y hasta el terreno de juego han sido algunos de sus argumentos. Ninguna referencia a la nula actitud ofensiva del equipo. Se pregunta uno cuando será propia la culpa de la escasa capacidad creativa y ofensiva de este Sevilla.
Por cierto, hablando de emisoras locales, imperdonable la falta de educación de los periodistas radiofónicos de esta emisora valenciana, cuando tras la rueda de prensa de Jiménez y su marcha, han aprovechado para quedarse agusto en sus mofas y faltas de respeto al entrenador sevillista. Un cero para ellos.
Aunque eso sÃ, ojalá en nuestra Sevilla, y quitando a nuestra radio oficial, defendieran con uñas y dientes como lo hacen estos valencianos a su equipo local.
Punto y final al estreno liguero. Un expulsado, un lesionado, y una imagen pésima llevamos como bagaje para, dentro de dos semanas, tratar de enmendar este comienzo ante el recién ascendido Zaragoza. |