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Metros, distancia y pasos. En eso también se basa el fútbol. Luego está la técnica, la velocidad y la efectividad. El Sevilla tuvo las tres últimas, y podrÃamos decir que las tres primeras también. Lástima que no lo hiciera durante todo el partido porque ahora podrÃamos estar hablando de tener un pie y medio en semifinales
La primera parte fue desastrosa por parte del Sevilla, lo cual aprovechó el Valencia para venirse arriba. Eso es lo que sucede cuando tú no vas hacia arriba, que el rival te come. El Sevilla le cedió el balón a los de Emery, y lo que es peor, también le cedió el espacio. Asà el Sevilla tenÃa cero posibilidades de marcar, tal y como ocurrió.
Quien sà marcó fue el conjunto ché a través de Villa tras un pase medido del sevillista Adriano, sà sÃ, tal y como se lee, del sevillista Adriano. El brasileño dio un pase hacia atrás pensando en que no habrÃa nadie del Valencia a 50 km a la redonda y apareció un delantero asturiano que no perdona esos regalos. Se plantó ante Palop y gol. Era el minuto cinco de partido y lo doloroso de la primera mitad no fue irse a los vestuarios con un 1-0 en contra, lo realmente doloroso fue la imagen que ofrecieron los de Jiménez.
Antes de comenzar la segunda parte veÃamos a Capel en el terreno de juego y pensamos "claro, si es que Adriano no está haciendo nada". Meeeec, error, el sustituido fue Jesús Navas, que al parecer se resintió de unas molestias abdominales. Salió el palaciego y entró el rubio extremo almeriense. Pues nada, "Adriano a la derecha y Capel a la izquierda" (pensábamos todos), pues tampoco (hoy no dábamos ni una en lo que todo sevillista pensaba). Pero comenzó la segunda parte y ya no importaba quien jugase ni por donde, lo que importaba era la actitud, la valentÃa y esos diez metros adelante. Cuando el Sevilla hizo eso marcó dos goles, blanco y en botella... El primero fue obra de Luis Fabiano de cabeza en el minuto 52 tras un centro de Capel con la derecha. No es que Capel sea malo jugando por la derecha, de hecho, creó bastante peligro, pero los zapateros a sus zapatos. El segundo lo marcó Adriano tras otro pase de Capel, el problema es que el pase no era para el extremo brasileño, era para otro carioca pero delantero centro. Luis Fabiano no acertó a controlar y el cuero le llegó a Adriano, que en fuera de juego controló y marcó ante Guaita. Bueno, pues ya estaba hecho, ahora quedaba lo más fácil, seguir de la misma manera. Pues tampoco, nada, que los sevillistas no acertábamos ni una hoy, será posible. El que sà tenÃa las ideas claras era el mister, que pensó "pues yo le digo a estos que se echen atrás y asà mato la eliminatoria en el minuto 67". Y asà le salió la jugada al arahelense... Pasitos atrás y gol del Valencia. "Bueno, un 2-2 tampoco está mal", pensarÃa Jiménez, ¿para que nos vamos a ir adelante?. Pues ahà tienes la contestación mister, para que no te metan el tercero. Eso es lo que ocurrió. El Valencia le dio la vuelta al marcador, no sin la ayuda de Romaric que por lo visto le gusta juguetear con el balón dentro de su área y darle balones al rival. La pregunta es ¿se habrÃa dado ese fallo de Romaric si el equipo hubiese seguido igual que con el 1-2?. No, la respuesta es un no rotundo. Yo no soy entrenador, no tengo el carné, pero yo voy ganando por 1-2 en un partido donde lo más importante es meter goles (por su valor doble en terreno contrario) y le digo a mis jugadores que se vayan arriba a meter otro gol. Y el jugador que se eche atrás no juega y punto. La culpa en un equipo cuando pierde y cuando gana es de todos, para eso mismo se le define con la palabra "equipo". Ahora bien, el equipo, su actitud, su posición en el campo, su valentÃa o cobardÃa lo decide siempre el entrenador, no los jugadores. Y si en este caso fuesen los jugadores, pues entonces que se vaya a parla el entrenador por no saber dirigir. Queda la vuelta en Nervión. Una vuelta complicada que podrÃa haber sido tan y tan plácida que incluso podrÃamos haber vuelto a poner a Chevantón de portero y a Palop de delantero. Fuera bromas, podrÃamos haberle dado descanso a algunos jugadores. Pero no, ahora habrá que reventarlos otra vez, luego nos preguntamos porque están cansados o porque se lesionan. Como nota positiva, o negativa (según se mire), el resultado. En realidad no es malo, lo que sà es malo es que deberÃa haber sido mejor. Pero tenemos lo que nos merecemos por no decir en voz alta lo que la grandÃsima mayorÃa de sevillistas piensa. Y ahora, a por el Racing. catalan - HastaLaMuerte.NeT |