¿Cuán lejos llegará el Sevilla de Lopetegui?

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La vida siempre da revancha. Después de una salida polémica de la selección española y un fracaso estrepitoso con el Real Madrid a finales de 2018, Julen Lopetegui tiene ante sí la oportunidad de refrendar su valía como director técnico en el Sevilla FC. Por si fuera poco, Lopetegui ha llegado con el retorno a la dirección deportiva de Ramón Rodríguez Verdejo, más conocido como Monchi.

El Sevilla FC es un club en crecimiento sostenido desde su regreso a la primera división a principios de la década del 2000. Gran parte de su éxito reciente en la Europa League se debe a Monchi, no en vano le llaman «el Messi de los despachos». Especialista en conseguir futbolistas muy baratos, talentosos y prácticamente desconocidos para venderlos algunas temporadas después por varias veces el valor de la compra.

Desde la disposición táctica hasta las transferencias de jugadores, el funcionamiento del equipo andaluz durante la pretemporada del 2019 ha ilusionado mucho a sus seguidores.  Lopetegui parece el hombre indicado para continuar la evolución del Sevilla con su estilo de juego ofensivo, basado en el dominio a través de la posesión.

El domingo 18 de agosto —contra el Espanyol de Barcelona— es el momento de la verdad. Las expectativas generadas en las presentaciones de preparación del verano son altas, por esta razón parten con buena reputación en portales como bet365 casino y apuestas en vivo.

Ante este panorama, muchos se preguntan: ¿está el Sevilla de Lopetegui para grandes aspiraciones esta temporada (pelear por el título), o debe quedarse en su papel de reparto (enfocarse en ganar el último cupo para la Champions)? ¿Ha llegado el momento de buscar objetivos más ambiciosos?

El ejemplo del Cholo Simeone

El Sevilla de Julen Lopetegui debe fijarse en el Atlético de Madrid de Diego Pablo Simeone, pero no tanto por la manera de entender el juego. El ejemplo a seguir es la filosofía del ‘cholismo’, es decir, aplicar el célebre «partido a partido». Mantener la vista corta es la mejor estrategia para cualquier técnico de un equipo cuyo presupuesto todavía está a años luz de conjuntos como Barcelona o Real Madrid.

Sin embargo, durante la última década culés y merengues han tenido a un tercero en discordia: El Atlético. Aunque para esta campaña cuentan —por nombres— con la mejor plantilla de su historia, los colchoneros aún no tienen el capital de sus vecinos de ciudad o del Barcelona. Aunque ojo, no se debe confundir presupuesto con enjundia y ganas de ganar cada partido.

Por otro lado, el Sevilla FC también puede fijarse en el modelo institucional típico de los clubes ingleses. Estabilidad institucional con proyectos a largo plazo, sin estar supeditados al resultadismo. El espejo en el cual mirarse es el Liverpool; los Reds confiaron en Klopp a pesar de dos temporadas sin trofeos importantes… a la tercera fue la vencida: la Champions.

En consecuencia, planificar modelos sostenibles en el tiempo suele generar equipos ganadores, con ADN propio, en comunión con la grada. Con Monchi en los despachos y Lopetegui como jefe del cuerpo técnico, el Sevilla puede aspirar a construir las bases de una institución más sólida, con proyectos de larga data.

Otro ejemplo positivo es el del Valencia. Con Alemany en la dirección deportiva y Marcelino como DT el conjunto ché se metió nuevamente en competiciones europeas, aun y cuando el inicio de la liga 2018-19 fue bastante espeso. Si bien la situación institucional del Valencia es un poco tensa en la actualidad porque el máximo accionista —Peter Lim— insiste en meter sus narices donde no debe.

¿Ser o no ser resultadista?, esa es la cuestión

La directiva del conjunto hispalense debe tomar una decisión firme en estos instantes previos al inicio de la Liga Santander 2019-2020. No vaya a ser que digan una cosa ahora y cuando aparezcan las primeras turbulencias hagan lo contrario. ¿Impulsar por la estabilidad a largo plazo como han hecho hasta ahora Atlético de Madrid y Valencia… o seguir con el desfile de técnicos temporada tras temporada?

En este sentido, la afición sevillista tiene un papel clave. Si logran identificarse con el proyecto podrán ser pacientes en caso de suceder una seguidilla de partidos con resultados indeseados. Los andaluces son los hinchas más fervientes de España, incondicionales «a muerte» con su equipo.

Entonces, mucho va a depender de mantener el buen ritmo y plasmar en la temporada regular el juego de posesión dinámica mostrado por el Sevilla de Lopetegui durante la pretemporada. Comenzar ganando es casi indispensable para este propósito y si las victorias llegan jugando bien, ¡perfecto! Las gradas del Sánchez Pizjuán convertirán a Sevilla en una sede inexpugnable una vez más.

Hasta el momento las transferencias de verano en la plantilla han sido las salidas de Amadou (Norwich City), André Silva (Milán – retorno de cesión), Ben Yedder (Mónaco), Carlos Fernández (Granada), Gonalons (Roma), Marc Gual (cedido al Girona), Mercado (Al Rayyan), Muriel (Atalanta), Promes (Ajax), Rog (Nápoles), Roque Mesa (Leganés), Sarabia (PSG), Soriano (cedido al Leganés) y Wöber (Salzburgo).

Como es habitual con Monchi, el perfil de las incorporaciones es muy interesante. Han vuelto de cesión Corchia (Benfica), Sergio Rico (Fulham) y Pozo (Granada). Mediante compras han llegado Dabbur (Salzburgo), Diego Carlos (Nantes), Fernando (Galatasaray), Gudelj (Guangzhou ET), Jordán (Eibar), Luuk de Jong (PSV), Jules Koundé (Girondins), Lucas Ocampos (O. Marsella), Reguilón (cedido del Real Madrid), Óliver Torres (Oporto) y Rony Lopes (Mónaco).

Asimismo, se mantiene el interés por Bergwijn (PSV), Dimitrievski (Rayo), Gulacsi (Leipzig), Kiko Casilla (Leeds United) y Luis Alberto (Lazio). Por supuesto, es prácticamente imposible que todos los fichajes rindan a un nivel superlativo. Pero los antecedentes invitan a pensar que en el Sevilla se harán mejores futbolistas.

¿Y el estadio?

Tanto en la web oficial del Sevilla FC como en páginas al acontecer diario del club hispalense poco se menciona la aplicación de las nuevas tecnologías digitales en una eventual remodelación del Sánchez Pizjuán. Sin embargo, este aspecto no debe desestimarse en lo absoluto.

A través de herramientas como el Internet de las Cosas (IoT) y el manejo de información en Big Data se puede potenciar el rendimiento táctico del equipo y optimizar la experiencia del fanático dentro del estadio. Al final, es necesario recordar que el fútbol —como cualquier otro deporte profesional— es un espectáculo.

Cualquier elemento que contribuya a incrementar la calidad del entrenamiento repercutirá positivamente en la economía de los clubes. En concordancia, el Sevilla FC haría bien en vincular a las llamadas tecnologías 4.0 a todas las áreas del club.

Se tiene al mejor director deportivo del mundo en Monchi, a la grada más efusiva de la Liga Santander, a un técnico prometedor con ansias de reivindicarse como es Julen Lopetegui, a una plantilla renovada hambrienta de gloria y un estadio que puede ser optimizado mediante las herramientas digitales. Todos los indicios son muy prometedores si finalmente los dirigentes del Sevilla FC se enfocan en un proyecto a largo plazo.

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