Derbi Sevillano – El Derbi más Potente que el Clásico

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El Sevilla y el Betis dos clubes de fútbol con una gran historia de rivalidad que trascienden las canchas del juego.

Derbi Sevillano – Sevilla vs Betis

Los partidos entre equipos de Sevilla, capital de la cultura del flamenco, son un ejemplo clásico de rivalidad entre comunidades de diferentes grupos sociales y se caracterizan por la misma pasión que el baile de la capital andaluza, en el que el juego también es una fuente que alimenta el alma. Tal como dice Tony Sloterman, propietario del producto del sitio web  https://spain-bonusesfinder.com/ : “la emoción por el juego y apuestas son tan antiguas como la existencia del propio humano”.

El Estadio Ramón Sánchez Pizjuán, el templo sagrado de los aficionados del Sevilla, está ubicado en el barrio Nervión en pleno centro de la ciudad al alcance de todos. La propia ubicación ya es motivo para diferenciarlos del Betis, cuyo estadio se encuentra ubicado en la periferia de la ciudad, alejado de la “mano de dios” donde ni las líneas del metro llegan. El SevillaFC es un club de élite por su historia, mientras que los aficionados del Betis pertenecen a la clase trabajadora.

Anécdotas de una rivalidad con sentido

La historia de la rivalidad entre estos dos clubes es larga. Las anécdotas empiezan casi que a principios del siglo XX. En una Copa de Andalucía el Betis se quedó sin dos jugadores principales, Antola y Candy. Los jugadores se encontraban de servicio militar y no se les permitió asistir al partido. Incluso, ni el rey Alfonso XIII pudo mediar, ni la federación del fútbol. Como manifestación, el Betis se alineó en un equipo juvenil que fue barrido del campo, derrotados 0-22.

Además de larga, la rivalidad es intensa, hasta llegar a límites insospechados. Ha habido ocasiones en las que uno de ellos ha perdido deliberadamente partidos contra otros equipos para que el rival perdiera la perspectiva en la tabla de clasificaciones. Uno de esos acontecimientos se produjo al final de la temporada entre el año 1977 y 1978, cuando el Sevilla, que ocupaba un lugar en la mitad de la tabla, perdió ante el Hércules de Alicante, permitió a los ganadores mantenerse en la primera división a costa del Betis. Este evento se conoce hoy como el «complot de Alicante» («conspiración en Alicante»). Desató la polémica en toda España y llevó el odio entre las aficiones de ambos clubes a un nivel superior.

No se trata de un incidente aislado. En la temporada 1999/2000, el Sevilla, ya seguro del descenso, se enfrentó al Real Oviedo del Betis, que estaba en apuros. Los rojiblancos, como se puede adivinar, perdieron este encuentro y su rival local compartió la suerte del equipo del Ramón Sánchez Pizjuán, cayendo a la Segunda División. Fue uno de esos raros encuentros en los que los hinchas del Sevilla festejaron tras la derrota de su querido club.

La rivalidad entre las aficiones murió en agosto de 2007 tras la muerte del jugador del Sevilla Antonio Puerta, de 22 años. La tragedia unió a aficionados, jugadores y activistas de ambos clubes. Las cámaras de televisión captaron a los presidentes de ambos clubes, José María del Nido y Manuel Ruiz de Lopery, ahogados en un abrazo. Era una imagen entrañable, ya que los hombres, por decirlo suavemente, no se querían. Los aficionados de ambos equipos se olvidaron de los conflictos, uniéndose en las calles y rindiendo homenaje al futbolista fallecido. Decenas de miles de ciudadanos participaron en las ceremonias fúnebres.

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