El dulce 2023 de la séptima, con el amargor de la Liga
El 2023 toca a su fin y en el SevillaFC se respira un ambiente de pesimismo pese al gran logro conseguido en Budapest.
Ha sido un año muy de montaña rusa, con una mezcla de emociones difícil de explicar.
El equipo ha coqueteado, (y sigue haciéndolo) todo el año con el descenso liguero. Actualmente se encuentra solo 3 puntos por encima del descenso, pero es que tras la salida de Lopetegui y el baile de entrenadores, Sampaoli mediante, no fue hasta la llegada de Mendilíbar cuando el equipo consiguió alejar el fantasma del descenso.
Su vital primer triunfo en Cádiz más algunos más que vinieron detrás, permitieron enterrar el miedo de bajar, y centrarse en la Europa League más difícil de todas las conseguidas.
Los rivales hasta llegar a la final, Manchester United y Juventus, más la Roma de Mourinho en Budapest, la convierten posiblemente en aquella en la que más entidad tuvieron los rivales para conseguir el título.
Hay que tener en cuenta además que aunque la llegada de Mendilíbar supuso un aire fresco para una plantilla muy quemada, la calidad de los futbolistas no era ni de lejos la de antaño, no hay que irse tan lejos, si la comparamos por ejemplo con la de Lopetegui.
El técnico vasco seguía contando con uno de los mejores porteros del mundo, pero le faltó el muro que jugaba por delante suya, Diego Carlos y Koundé. Tampoco Fernando era ya el mismo, ni el equipo tenía la batuta de Banega.
Así que con estas carencias, y después de haberlo pasado tan mal, la afición del SevillaFC decidió que esa Europa League iba a ser suya. Y la ganó. Sí, la afición del Sevilla ganó la séptima Europa League.
Lo que se vivió en el Ramón Sánchez-Pizjuán en las eliminatorias ante United y Juve fue algo mítico, inenarrable e irrepetible. Mejor seguramente que todas las finales que hubiera disputado previamente el Sevilla. Los que pudimos estar aquellos días en el estadio, de rojo, de blanco, fue simplemente histórico. Con el paso de los años se dará valor a aquella gesta de cómo un estadio fue capaz de ganar partidos para llevar a su equipo a una final reñidísima, donde el casi invicto Mourinho salió con el rabo entre las piernas.
Así que aunque la afición viva con el amargor del coqueteo con el descenso, 2023 fue el año de Budapest, el año en el que una afición decidió ganar un título, y lo consiguió.

