FC Barcelona 3-0 SevillaFC: Incapacidad manifiesta y fallos groseros condenan al Sevilla

 en Copa del Rey

El SevillaFC no jugará la final de la Copa del Rey. Porque fue manifiestamente inferior a un Barça que por minutos parecía que iba a resolver la eliminatoria por la vía rápida. Luego, cuando el Sevilla equilibró fuerzas, marró un penalti, protestó otro, y jugó fatal el otro fútbol de los minutos finales. Duro castigo.

El Sevilla hizo mal todo lo que tenía que hacer mal para no estar en la final. Salió acongojado, esperando el primer gol del Barcelona, que llegaba en bandadas incontrolables. Lo hizo Dembelé pasados los 10 minutos con un latigazo desde fuera del área, una de esas que para Vaclik son imparables. Después, un asedio que podía hacer pensar que la eliminatoria quedaría resuelta en la primera mitad. Al Sevilla le llegaban por todas partes, no las olía, y solo el desacierto en los metros finales del Barça evitaba la tragedia. El 1-0 al descanso era un notición.

En la reanudación Lopetegui reajustó las piezas, y el Sevilla al menos ahora sí se defendía con criterio. Al Barça le costaba más llegar, y los minutos iban pasando hacia el final.

Todo se podía haber aclarado si Ocampos hubiera transformado el penalti cometido por Mingueza, en una falta clarísima donde el árbitro le perdonaba la segunda amarilla al defensa culé. Ter Stegen adivinó el lanzamiento del argentino. Mal día para fallar en una suerte en la que el 5 es especialista.

Ahí ya se veían los nubarrones. Pese a todo, el Sevilla aguantó hasta unos minutos finales que gestionó fatal. A falta de un minuto, En-Nesyri corría hacia el campo rival, y en vez de irse al córner, perdía un balón absurdo. En la siguiente jugada, Fernando veía la segunda por un agarrón a Trincao. La de Mingueza no, la de Fernando sí. Y así siempre.

El culmen llegaría en el 93. Un córner botado por el Barcça era despejado en el primer palo, y Diego Carlos, en vez de mandarla a córner, la volvía a meter en el campo para que Griezmann centrara y Piqué pusiera las tablas. Cruel pero justo castigo al nefasto partido global del Sevilla.

En la prórroga, Braithwaite hizo el 3-0 en otra imposible para Vaclik, y el Sevilla reclamó un penalti por mano clarísima de Lenglet, que ni el árbitro ni el VAR, obvio, quisieron ver.

Es difícil repartir el porcentaje de culpa de la eliminación entre el horrible partido del Sevilla, y la actuación arbitral. Seguramente pesa mucho más lo primero, pero uno no puede dejar de cabrearse porque la balanza, al final después de tanto lloro, siempre cae del mismo lado.

Mal cuerpo se le queda al Sevilla después de lo de esta noche. Varapalo durísimo que habrá que ver cómo afecta a la liga, donde todo se ha vuelto a apretar, y a la Champions, donde el Sevilla tendrá que hacer algo tan épico como lo del Barça esta noche para pasar.

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