Hubiera dado mi vida

 en Draco

– ¡¡¡Eh, eh, 4 a 1, colegas, 4 a 1, vaya paliza!!!
– ¡¡¡4 a 1!!! ¡¡¡qué barbaridad, seguro que ya no pasan a la siguiente ronda!!!
– ¡¡¡Bieeen, me han arreglado la semana, que les den, una competición menos!!!
– ¡¡¡Uuufff, menos mal, que con la trayectoria que llevamos nosotros en liga, lo que nos faltaba es que se colaran en cuartos de final, que sería increíble!!!

Llega el despistado de turno:

– ¿Pero qué pasa, de qué habláis?
– Hombre tato, no te has enterado todavía
– ¿De qué?
– El Betis, que le ha metido 4 goles el Bolonia en Octavos de Final de la Copa de la UEFA, y lo tienen casi imposible para remontar en la vuelta
– ¡¡¡Oleeeee, a tomar por culo los verdolagas!!! ¡¡¡Esto, por lo menos, nos animará un poco más a nosotros, porque anda que el Fernandito Castro Santos nos va a dejar peor clasificados este año en Segunda de lo que quedamos el año anterior con el trío Rubio-Miera-Álvarez!!!
– Joder, es verdad, a este paso no subimos nunca a Primera, vaya ruina y vaya desastre de planificación
– Desde luego, como llegue un año en que seamos nosotros los que juguemos, de nuevo, la UEFA en vez del Betis, lo voy a disfrutar como nunca, porque lo veo tan lejos…

Martes, 27 de noviembre de 2007. A las 20’45 horas, en el Estadio Ramón Sánchez Pizjuán, un Sevilla FC doble campeón de la Copa de la UEFA 2005/06-2006/07, campeón también de la Supercopa de Europa 2006 y de la de España 2007, así como de la última Copa del Rey disputada en su globalidad hasta el momento, Mejor Equipo del Mundo 2006, aspirando a serlo también en 2007, y con una plantilla absolutamente de ensueño, se juega frente al histórico Arsenal inglés la primera plaza de su grupo de la liguilla de la Champions League.

* * * * *

Hace nueve años vivíamos una penosa situación en todos los sentidos, deportiva y económica, en lo que a nuestro equipo del alma se refería, pero más penosa aún en lo que a nuestros consuelos futbolísticos se reducían la mayoría de las veces: a que le fuera mal, de vez en cuando, a nuestro eterno rival, porque a nosotros, realmente, ya no nos podía ir peor.

Hace nueve años yo, personalmente, hubiera pagado de mi bolsillo todos mis exiguos ahorros para que el Sevilla FC estuviera en Primera División y, de vez en cuando al menos, disputara alguna competición europea.

Hace nueve años, si alguien me dice la situación en la que, tal día como hoy, nos íbamos a encontrar, ni siquiera lo hubiera tomado por loco, es que hasta como broma o ‘vacile’ tal afirmación hubiera resultado demasiado desproporcionada por absolutamente increíble. ¿Cinco títulos seguidos, ¡y tres ellos europeos!, cuando la barrera de los octavos y de los cuartos de final se antojaba absolutamente insuperables en 93 años de historia?. Por favor…

Hace nueve años hubiera dado mi vida (sí mi vida, que con 22 añitos, y si del equipo de tu alma se trata, uno es capaz de darlo prácticamente todo) si alguien me aseguraba que esos entorchados continentales iban a lucir en las vitrinas de mi club en menos de una década.

Hace nueve años todos nos lamentábamos y protestábamos con razón, con mucha razón, de la situación que nos estaba tocando vivir, pero ahora, ahora que todo lo que entonces parecía algo más que un sueño, algo imposible de consumarse jamás, se ha hecho realidad, todavía hay gente, sectores, que llevan la queja entre ceja y ceja, que no son capaces, quizás porque tampoco lo son en las demás parcelas de su propia vida, de ver lo bueno, lo muchísimo bueno, que tiene sobre sus espaldas el Sevilla FC, y no lo malo, lo poco malo, que de vez en cuando, al menos en los últimos años, hemos tenido que soportar los sevillistas.

Hace nueve años cualquier queja estaba cuasi-fundamentada desde su nacimiento. A día de hoy, muchas protestas y lamentos son totalmente gratuitos, para nada ayudan al club de (según dicen ellos) sus amores, y suenan más a pueril pataleta infantil que a un razonado alegato sobre imperdonables errores ajenos (entiéndase de nuestra directiva, cuerpo técnico o jugadores).

Hace nueve años miraba al sevillismo y me enorgullecía de la casta y el coraje que el mismo mostraba más en los momentos malos que en los buenos (que también). A día de hoy leo, escucho y veo acciones, discursos y escritos que para nada representan la esencia de lo que yo he mamado que es el sevillismo.

Hace nueve años no lloraba las penurias de mi equipo (ni siquiera en agosto del 95), sino que luchaba por superarlas dándoles todo mi ánimo y mi apoyo desde la grada (y desde la calle). Ahora, campeonísimos como nunca hubiésemos soñado, no solo no lloro las malas rachas de mi Sevilla FC, sino que cada partido que pasa se me acentúa aún más el tremendo orgullo que cada día invade mi pecho sevillista.

Hace nueve años el peor momento de la historia del Sevilla FC no logró truncar mi ánimo. Ahora, casi una década después, se que ya nunca nada lo hará.

Hace nueve años hubiera dado mi vida por vivir momentos como los de Eindhoven, Mónaco, Glasgow y Madrid, y una noche como la de hoy. Ahora, nueve años después, no hace falta que dé mi vida por ello, pero sí que apoye a mi equipo como siempre lo he hecho (lo hemos hecho) y como siempre -esta noche incluida- lo haré (lo haremos): con la casta y el coraje que desde su nacimiento ha mostrado el sevillismo de base, ese que en las buenas ocasiones (finales incluidas) ha demostrado ser absolutamente espectacular, pero que ha sido en las malas rachas cuando ha demostrado no ser de este planeta.

Sevilla FC: SIEMPRE contigo, tuyo seré hasta la muerte (y más allá…).

Draco – HastaLaMuerte.NeT

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