Levante UD 2-1 SevillaFC: De vergüenza en vergüenza

 en Liga

Este Sevilla no tiene límites, negativos, claro. Ofreció otro bochorno en Valencia a los suyos, y terminará la jornada fuera de las plazas europeas.

Que termine esta temporada ya, por Dios. Quién iba a imaginar que después de cruzar el umbral de los cuartos en Champions, y llegar a la final de Copa, la temporada iba a dejar un regusto tan amargo como el que tenemos todos los sevillistas tras la enésima vergüenza, esta vez en Valencia ante un Levante que hasta hace 3 días peleaba por no descender a segunda.

El Sevilla es, con perdón de la palabra, y con todo el respeto hacia ellas, “una casa de putas”. Después del desastre de la manita del Barça en la final copera, todos se habían conjurado. La plantilla, decía Castro, se había reunido por su cuenta para hablar y sacar esto adelante. Montella, durante 3 horas, les convenció de que estaba a tope, hipermotivado, y convencido de ganar, al menos 4 de los 5 partidos que restaban. Pues ya tiene que ganar todo lo que queda para cumplir la promesa.

No lo hará, al menos él, porque todo lo que no sea fulminar al italiano esta misma noche sería una vergüenza y una tomadura de pelo. La alineación en Valencia es un reto a la institución, a la dirección deportiva, y a la entidad en general. “Esto es lo que hay”. Un delantero del filial y los dos “buenos” en el banquillo. Vuestros fichajes Roque y Sandro, también en el banco, y Nzonzi, castigado. Todo terminó como tenía que terminar. El italiano con su finiquito, y el presidente, con el culo al aire, con cada vez menos autoridad, y con un marrón gordo, pero gordo que a ver cómo resuelve.

Se adelantó el Levante pronto, pero Carlitos Fernández hizo un golazo para igualar el partido a los pocos minutos. Con el empate al descanso, todo se decidiría en la segunda mitad, y lo hizo Morales en un balón largo y una mala salida de Soria, que anteriormente había estado brillante con varias intervenciones de mérito. Es casi cómico ver al Sevilla atacar. Merodea el área, pone centros, chuta desde fuera, pero como si fuera un sketch de Benny Hill, sabes que el balón nunca va a terminar en la portería. Por contra, cualquier acercamiento del rival es dinamita, y a la mínima, hace temblar una defensa en la que hasta Lenglet parece ya un horrible futbolista.

El Sevilla tiene que acabar con la mayor dignidad posible esta infamia que está perpetrando. Llegará un hombre para estos 4 partidos, en los que Europa está harto complicado, pero más allá de eso, el Sevilla necesita reafirmarse, volver a encontrarse. Los dirigentes deben demostrar, difícil, que son capaces, y más vale que la prometida reestructuración del área deportiva surta efecto, porque de lo contrario, parece una entidad en descomposición.

Todo son rachas, y esta pinta horrible. Toca mantener la calma dentro de lo posible, y a la afición, agarrar la mano de un púgil que está en el suelo malherido, prácticamente muerto, por más que no se merezca que lo levanten.

Entradas recientes