¿Quién es principal culpable de la devaluación del SevillaFC?

 en Sevilla F.C.

Bajan aguas revueltas por Nervión. El final del sábado, y la jornada dominical posterior al contundente 0-5 en la final de la Copa del Rey han dejado numerosas imágenes de alta tensión entre los aficionados y diversos protagonistas principales, sobre todo el presidente Pepe Castro, y algunos jugadores como Nico Pareja o Guido Pizarro, sumado a la salida nocturna de Steven N´Zonzi por Madrid.

La jornada terminó con una reunión de las altas esferas deportivas de la que se esperan consecuencias inmediatas. Mientras tanto, abrimos el debate, ¿quién es el principal culpable de la devaluación del SevillaFC? Dando por sentado que no hay un único culpable, analizamos el grado de culpabilidad del presidente, Pepe Castro, el director deportivo, Óscar Arias, el entrenador, Vincenzo Montella, y los jugadores de la primera plantilla.


 

Pepe Castro

Como máximo responsable de la entidad, se le exige en la toma de decisiones , y en la elección de los profesionales para cada ámbito del club.

La temporada comenzó torcida con todo el affaire del caso Vitolo, del que no se ha vuelto a saber nada, y a los pocos meses, con la destitución de Eduardo Berizzo, el entrenador elegido para la temporada de mayor presupuesto de la historia del club. El argentino también tendrá su parte de culpa, como veremos en el apartado del entrenador.

A Castro se le afea principalmente la falta de mano dura en determinados momentos de la temporada, y declaraciones un tanto torpes dirigidas directamente al aficionado, como aquellas tan recientes de la Feria donde le decía a los aficionados lo que tenían que sentir, dando por sentado que no podían estar enfadados por el transcurso de la temporada del SevillaFC.

Llegado a una situación extrema de tensión, sólo le queda tomar nuevas decisiones, que muy probablemente irán encaminadas a renovar todo el organigrama deportivo, entrenador, director deportivo, y quién sabe si más cargos menores en cantera y otras áreas de la parcela deportiva (Maresca, Javi Guerrero…).

Una vez quemadas estas naves, se habrá quedado sin parapeto protector y de no funcionar el plan, él será el próximo señalado.


 

Óscar Arias

Al nuevo director deportivo le quedó la tarea imposible de sustituir a Monchi, que se fué a la Roma a descansar.

Todo el análisis que hagamos sobre Arias viene inevitablemente influido por la duda de cuánta de la planificación de este año es suya, y cuánta del de San Fernando. Dice Monchi en el libro de Alberto Florenzo, que la planificación de la próxima temporada se cierra entre los meses de febrero y abril. Si nos atenemos a las fechas de la toma de mando de Arias, podemos pensar que gran parte de los fichajes del Sevilla 18/19 son del gaditano.

Sí es cierto que ya en el mercado de invierno toda la responsabilidad es suya, y si bien dio bandazos importantes con la búsqueda del delantero (caso Batshuayi), todos podemos pensar a priori que Roque Mesa o Sandro son muy buenas incorporaciones.

En el debe, el lastre del Sevilla de toda la temporada, la portería, y sobre todo, la delantera. El Sevilla gastó más de 20 millones en un buen futbolista como es Muriel, pero no es desde luego el hombre gol que el Sevilla necesitaba y que si ha tenido en temporadas anteriores.

Además del lunar del gol, otras grandes pifias fueron la gestión del lateral izquierdo, con hasta 3 incorporaciones (Carole, Arana y Layún) más la fallida de Amavi, y la renovación de dos centrales en horas muy bajas como Nico Pareja y Carriço, incomprensibles a todas luces dado su rendimiento reciente y su historial de lesiones.

Como añadido, la vergonzante temporada del filial en segunda, abandonado a su suerte sin explicaciones de nadie, sin refuerzos invernales, y condenado al regreso a la Segunda B desde hace ya muchísimas jornadas.


 

Vincenzo Montella

El italiano se encontró con el marrón de enderezar el fiasco de Berizzo. Al argentino le sonreían relativamente los números, pero aunque el resto de foráneos que sólo veían al Sevilla de vez en cuando en la tele les extrañó muchísimo su cese, era más que necesario ante la deriva que tomaban los acontecimientos y la pinta del equipo.

Montella fué radicalmente opuesto a su predecesor en la gestión de la plantilla. Si con Berizzo rotaba hasta el recogepelotas, Montella se agarró a 12-15 futbolistas que exprimió hasta la extenuación. Se comprende que llegando en una situación de urgencia, prefiriera los mínimos experimentos posibles, pero ha dejado sin minutos a futbolistas que podían sumar minutos de calidad como Roque Mesa o Sandro. Defenestró por completo a Ganso, y en general, tampoco ha sabido meter en el grupo a toda la plantilla.

Si bien cuenta con los méritos importantes de las eliminatorias ganadas ante Atlético y United, y una más que decente puesta en escena ante el Bayern, las contínuas goleadas recibidas en contra, el desplome en la Liga, y la goleada de la final de Copa han terminado por hundir su crédito.


 

La plantilla

Dicen siempre que a las plantillas las hacen buenas los entrenadores. Por este Sevilla 2018/2019 han pasado dos entrenadores por el banquillo, y cada uno con sus matices, dieron la impresión de no sacar todo el partido a lo disponible. Individualmente, el decrecimiento de Rico desesperó a la grada hasta su relevo. Nzonzi desapareció de las convocatorias en su enfrentamiento con Berizzo, y puso la guinda con la noche de fiesta después del varapalo copero. Otros muchos futbolistas han estado lejos de su nivel esperado, y sólo Lenglet puede contarse como noticia positiva de la temporada. Se ha hecho central de los caros y volará a otro equipo más pronto que tarde.


 

En resumen…

La temporada del Sevilla es un cúmulo de despropósitos. Cuando se juntan muchas malas decisiones en áreas claves del club, sobre todo en lo deportivo, el resultado no puede ser otro. Un buen papel en Champions, una muy buena Copa, alcanzando la final pero tirándola sin vergüenza, y una horrible Liga que todavía puede dejar a la entidad sin participar en Europa la próxima temporada.

Y más allá de estos hitos en cada competición, al sevillista no se le olvidará nunca un año aciago en forma de goleadas. No sólo ante grandes equipos, sino las que recibió ante equipos medianos o menores como Spartak, Eibar o Betis.

No parece desde luego el año ideal de una entidad acostumbrada a ir siempre hacia arriba. Por si todo esto fuera poco, los nubarrones del movimiento accionarial son cada vez más negros, y se avecina tormenta en este sentido. Toca resetear, y ver cómo de profundo es el cambio para un Sevilla que necesita, otra vez, reinventarse para seguir compitiendo en la élite.

 

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