Sevilla FC 0-3 FC Barcelona: Hizo lo que pudo ante un Barça imparable

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Frente a frente dos grandes escuadras, y como casi siempre doce contra once.

Se despejaban muchas incógnitas en la alineación inicial del Sevilla, y hoy nadie podrá negar que ha sido netamente ofensiva. Finalmente, confianza de Manolo Jiménez para Tom de Mul, dos bandas, para Adriano (se decantó el míster por la mejor puesta a punto y mayor experiencia del brasileiro, en detrimento del de Albox) y el belga, dos medio centros de tono defensivo, barriendo Fazio el medio campo y dando más libertad a Enzo Maresca, y las dos puntas clásicas del Sevilla, Kanouté luchando y bajando cada balón y el crack Luis Fabiano. Atrás, el eje galo en el centro de la defensa. Sin embargo, la fortuna no siempre está del lado del mejor. Hoy, en la primera parte, el 68% de la posesión del balón ha sido para el Barcelona, cierto, pero la eficacia –medida en ocasiones de gol, verticalidad y profundidad- y el peligro han sido para el Sevilla FC.

Entre las primeras jugadas destacables, Escudé trabó un remate de Etoo y al poco tiempo, Luis Fabiano –a pase de Adriano- se anticipaba con su pierna derecha y por poco no inauguraba el marcador, La presión era de los jugadores sevillistas, en este caso, muy arriba, y los jugadores culés no sacaban el balón cómodos. Los barcelonistas intentaban el remate desde lejos y sin opciones.

Como digo, la suerte estuvo del lado de la entidad catalana, porque si el Barcelona no ofrecía peligro, sin embargo, beneficiándose de un rebote defensivo sevillista, el camerunés Etoo remachaba a la red libre de marca, una marca muy difícil hay que decir, habiéndose marchado de Mosquera. Así, el Sevilla, jugando bastante bien, quizá su mejor versión en el presente año, con la excepción del partido ante el Red Bull de Salzburgo, se marchaba al descanso con 0-1 en el marcador.

Pero no sólo faltó fortuna; la habitual manita del árbitro de cámara, Undiano Mallenco en esta ocasión, birló al Sevilla la oportunidad de empatar el partido al escamotear un penalty en el que sencillamente Gerard Piqué arrolló al malí Frederick Kanouté, al ganarle claramente este último la posición. El atraco fue por partida doble, al impedir al Sevilla optar a empatar el encuentro y al permitir al central catalán continuar en el terreno de juego.

Otro rápido contragolpe para enmarcar del Sevilla, a un solo toque de varios de sus futbolistas, culminó con un disparo de Frederick Kanouté ligeramente desviado a la derecha de Valdés. Se le volvió a perdonar tarjeta a Piqué que propina un codazo al malí, y pudimos disfrutar de una nueva oportunidad de Kanouté que trató de levantar la pelota al portero y chocó con el travesaño de la portería de Valdés.

En fin, un Sevilla que se anticipaba mucho a su oponente, robaba muchos balones, incluso Aquivaldo Mosquera mostraba rapidez y ofensividad conduciendo el balón hacia territorio culé. El marcador hacia el descanso indicaba una derrota, sí, pero con una esperanza fundada en lo que podía suceder en la segunda mitad.

Nada más lejos de lo que pudimos contemplar en el segundo tiempo. Palop, sencillamente, evitó que la goleada fuera más escandalosa y contundente de lo que ya nos tocó padecer.

Henry en un par de ocasiones, Alves en una peligrosa falta y un potente remate de Messi ven al mejor Palop en acción. El Sevilla que ni la huele en el primer cuarto de hora de la segunda mitad del match.

Lo cierto es que no se le puede negar en todo esto al Barcelona su evidente superioridad; lo que sí cabe reprochar al Sevilla FC es que en el minuto setenta se siga esperando al Barcelona atrás, cuando se continúa perdiendo cero a uno. Sin negar el factor posible del cansancio de nuestros delanteros y extremos, sin embargo el refresco de Capel o Romaric no se notó, y quizá una mayor presión de nuestros futbolistas hubiera hecho albergar al menos una posibilidad de empatar el encuentro.

El capricho de uno de los trencillas nos priva, además, de Luisfa, al expulsarlo por un mero forcejeo entre dos futbolistas, a lo sumo un manotazo, que en modo alguno es merecedor de expulsión, dejando al equipo sin su mejor referencia arriba para el próximo partido. Cristóbal Soria impide que el carioca se coma al linier.

El segundo gol de Messi mató el partido y tuvo todavía oportunidad de sumar otro antes de agotarse el tiempo reglamentario.

Lo cierto es que el equipo queda muy tocado, calidad hay de sobra, pero el absurdamente denominado Tourmalet no ha concluido, y si el equipo no levanta el ánimo, puede tener consecuencias decisivas para la clasificación final.

Nimo – Hastalamuerte.net

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