Sevilla FC 1-2 Bayern Munich: Demasiado cándido para esta élite

 en Champions League

El SevillaFC ha dicho prácticamente adiós a la Champions League 18/19. Cayó 1-2 ante un Bayern que no fue tan superior como se podía esperar, pero que si demostró el oficio de un veterano de estas lides.

La sorpresa de David Soria

Arrancaba la tarde con la noticia bomba. Montella decidía dejar en el banco a Sergio Rico y darle la camiseta de titular a David Soria. Más tarde, explicaba el italiano en los micrófonos de Bein que se trataba de una cuestión mental: “Soria tiene la mente limpia”, dando a entender por tanto que el bloque de Rico es importante. Posiblemente lo haya sentenciado para lo que resta de temporada y todo parece abocado a una salida este verano.

Candidez delante y detrás

Es sintomático que cada partido se repite la misma circunstancia de una u otra forma. Antes de abrir el marcador, Sarabia contaría con una ocasión de esas que aparecerán en los recopilatorios de pifias de Youtube. Escudero ponía un balón al área, y después de un rechace, quedaría totalmente muerto, manso, ávido de que alguien lo mandara a la red. Apareció Sarabia, y cuando la grada ya festejaba el gol, quiso apurarla tanto que la mandó fuera. Silencio y frío en el estadio. Cuando se quiere hacer algo importante en la élite esas no se pueden perdonar.

Más tarde haría el madrileño el 1-0. Todo pundonor, el karma le devolvía lo que le había robado unos minutos atrás. Sin embargo, en el otro debe del Sevilla, el defensivo, a los pocos minutos Navas haría un autogol que ponía las tablas en el marcador. Del posible doblete de Sarabia y un 2-0, se pasaría al 1-1 con el que se llegó al descanso.

Control alemán y sentencia

En la reanudación el Sevilla palideció. El Bayern asumió el mando y el Sevilla estuvo muchísimos minutos sin oler el balón. Ya entonces se arrastraba Correa por el campo. Incomprensible los minutos que ha jugado este chico hoy. Montella leyó tarde los cambios, como casi siempre. Y sólo cuando el Bayern había hecho ya el 1-2 en un nuevo rebote, esta vez de Escudero a cabezazo de Thiago, dió entrada a Muriel y Sandro. El Sevilla notó un pequeño respiro de aire fresco, y merodeó de nuevo la portería en busca del empate. Pudo hacerlo Sandro en un zambombazo a la escuadra, pero el portero repelió bien.

Con una sensación importante de impotencia, y con un cambio sin hacer por parte de Montella, se llegó al final del partido. Los alemanes, sabedores de su superioridad, y de la vuelta en el Allianz Arena, estaban más que satisfechos, mientras que los sevillistas miraban al limbo, exhaustos, pensando seguro en ese lastre ofensivo-defensivo de toda la temporada que terminó por matar el sueño Champions. Queda competir en Alemania, intentarlo, claro que si, pero la empresa es harto complicado. Bien haría el Sevilla finiquitado el asunto Champions en poner todo el foco en Liga para al menos repetir participación europea en la Europa League el año que viene.

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