Sevilla FC 2-1 Almería CF: Sufrimiento inncesario

 en Liga

El encuentro se puso pronto de cara para los de Jiménez con un gol de Kanouté en el minuto 5 tras un enorme centro de Romaric. El medio centro realizó un gran partido con más notoriedad en la primera que en la segunda mitad aunque se fue diluyendo con el paso de los minutos al mismo tiempo que sus compañeros.

Pudo aumentar su ventaja el conjunto de Jiménez con ocasiones de Navas, Konko o Fernando Navarro mientras que el Almería no inquietó en ningún momento los dominios de Andrés Palop.

El comienzo de los segundos 45 minutos fue claramente dominado por el Sevilla que pudo poner el 2-0 en el luminoso a través de Renato en el 47 o Perotti en el 49. El extremo derecho/izquierdo/media punta/interior argentino (este Perotti sabe jugar hasta por detrás de la meta rival) trajo loco a Bruno durante gran parte del encuentro.

En el 59 se marchó a la caseta un desconocido Jesús Navas para dar entrada a Diego Capel. Cambio que aparte de estar cantado fue fundamental para la consecución del segundo tanto sevillista.

En el minuto 62 el mismo Capel robó el esférico en la divisoria, se marchó corriendo hacia el área almeriense pero mirando a los compañeros y vio en banda derecha a un Kanouté más solo que la una. El malí recibió el pase del rubio extremo y se la mandó a Renato para que el brasileño marcase con algo de suerte el segundo gol sevillista. El pase de Kanouté a Renato fue tan y tan excepcional que incluso cayéndose al suelo el brasileño consiguió marcar. Pero no menos bueno fue el pase de Capel a Kanouté que incluso estando el malí con un pelo de su cabeza en fuera de juego (para mí era fuera de juego) el linier no se dio ni cuenta.

Y ahí comenzó un Sevilla tristemente ya conocido esta temporada. Especulación, pérdidas de balón demasiado rápidas y en mitad de la cancha, rácano en cuanto a disparos a puerta se refiere, errores defensivos….

Da pena, señores, pena, ver al Sevilla jugar cuando va ganando. Y mira que es triste decir eso porque se supone que cuando más se tiene que disfrutar viendo a tu equipo es cuando va ganando. Pues no, que no hay manera de ver un partido tranquilo en el que acabemos 3-0 ganando.

Sólo hay que fijarse en los números, En esos números que tanto gustan a unos y que tanto odian otros. Desde que el Sevilla marcó el segundo tanto en el 62 no disparó a la puerta almeriense hasta el minuto 80. Es decir, 18 minutos seguidos sin un solo chute contra la meta rival.

Y para más datos habría que mirar la diferencia de veces que Fernando Navarro subió por su banda en la primera mitad y las veces que subió en la segunda.

Pero bueno, que nos vamos de una cosa a otra.

Tras el segundo tanto sevillista salio Romaric para dar entrada a Luis Fabiano pasando Renato a su «habitat» natural de medio centro. Pero eso no sirvió para nada porque desde el banquillo sevillista se decidió que ahora quien debía atacar era el Almería. Y así fue.

Una ocasión de Uche en el 67 y en el 69 patapam, penalti de Renato a Piatti que había entrado por Uche. Pasó lo que tenía que pasar cuando un equipo renuncia al ataque y hay otro que quiere marcar. Palop se lanzó a un lado y Negredo la mandó al otro. Gol del Almería y a pedir la hora en el minuto 70 de partido.

Es muy triste, se siente decirlo así pero es que es muy triste ver como el Sevilla le dio alas a un equipo que estaba muerto. Y todo por un canguelo que el Sevilla no debía tener ya que quien estaba enfrente no era el Milan, ni el Barça, ni el Bayer de Munich, sino que era un equipo que se encuentra a tan solo seis puntos del descenso.

Corría el minuto 70 cuando Negredo marcó el penalti y en el 75 salió Perotti para dar entrada a Adriano.

Tras dos ocasiones de gol por parte del Almería que salieron lejos de los tres palos llegó el despertar sevillista. El recuerdo de aquel partido contra Osasuna donde Pandiani empató en el último minuto sobrevolaba el Ramón Sánchez Pizjuán. El siempre discutido (y con razón) Jiménez le vio las orejas al lobo e hizo lo que no debería haber dejado de hacer.

Adriano en el minuto 80 y Luis Fabiano al poco tiempo después estuvieron a punto de poner el tercero en el luminoso. Pero esa no era la solución, ya no. La solución estuvo en ir a marcar el tercero cuando el marcador estaba 2-0. Pero yendo a marcar el tercero cuando el marcador iba 2-1 significó correr riesgos atrás, riesgos que fueron aprovechados por el Almería para poner en aprietos a «San Palop».

Es cierto que el Sevilla mereció el tercero y más cierto es que el Almería tuvo tela de suerte al mantener su portería con tan sólo dos goles. Pero no puede negar nadie que el Sevilla sufrió innecesariamente por no haber ido a marcar el tercero antes del 2-1.

El remate de los remates llegó cumplido el tiempo de descuento cuando el sinvergüenza de Rubinos Pérez (que sustituyó a Megia Dávila por no superar este las pruebas físicas, vaya tela) decidió darle emoción a un partido que debía haber terminado ya. El colegiado pitó manos de Diego Capel cuando el almeriense se disponía a irse al campo rival y a escuchar el pitido final. Falta que el Almería lanzó y que despejó la defensa sevillista sin problemas, pero…..

¿Y si el Almería empata en el último minuto?, ¿hubiese sido culpable el árbitro por el empate del Almería?, ¿o el culpable hubiese sido el Sevilla por haber estado desde el minuto 62 hasta el 80 sin acercarse al área rival?.

Ahí hubiese entrado aquello de echarle la culpa a otros en vez de a los nuestros. Lo fácil, como siempre, es culpar a otros.

Sea como sea estamos terceros, con 50 puntos, igualando la mejor temporada de nuestra historia. Habiendo sacado doce puntos de los doce últimos posibles. El equipo menos goleado de la BBVA. Todo invita al optimismo. La lástima es que las sensaciones no sean igual de buenas que los resultados en Liga.

Próximo partido en Málaga donde ya andan preparando su particular partido del año mientras que para el Sevilla tan sólo será uno más.

catalan – Hastalamuerte.net

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