Sevilla F.C. … una pasión de leyenda

 en Historia del Sevilla FC

Qué tiempos aquellos en los que siendo un niño, jugábamos en la calle y nos repartíamos los amigos en equipos compuestos por sevillistas contra béticos. Más tarde, jugando el partido y en las discusiones típicas infantiles, en ocasiones, se oía una cantinela: “…claro… es que vosotros sois del equipo de los ricos…”

Eran frases que posiblemente escuchaban de sus mayores y que nos refregaban sin saber muy bien por qué, ya que no había diferencias sociales aparentes entre nosotros. No teníamos equipaciones exceptuando aquellas que nos regalaban los Reyes Magos, en el que el único número en la camiseta era siempre el “siete” que terminábamos haciéndonos cuando nos caíamos jugando, o nos agarraba el contrario con cierta saña. El entrenamiento posterior consistía en correr delante de tu madre con la alpargata en la mano por llevar a cabo tal acto de numeración.

Yo pensaba que mi padre, gran sevillista hoy jubilado, era un trabajador normal y corriente. Mi abuelo lo fue también y al padre de mi abuelo, presumiblemente sevillista, no se le conoció fortuna de ningún tipo, (con grandísimo pesar por mi parte). Con mis amigos sevillistas ocurría exactamente lo mismo, aunque ya se sabe que de todo hay en la viña del señor y la viña sevillista, en esto, no se diferencia de las demás, como debe ser.

Pero siempre me persiguió la duda…

¿Por qué el club de mis amores, el club por el que sentía una pasión desbordante, el club que me hacía soñar con grandes gestas, era el club de los señoritos, de los caciques, aquel al que algunos se atrevieron a tildar como el equipo de los fascistas durante la guerra civil?

Un buen día decidí que debía enterarme de primera mano de las “fechorías” que mi equipo hizo durante su historia. Decidí investigar las biografías de los “grandes caciques” que fundaron al Sevilla FC y sus “maldades”. Si yo pertenecía al “equipo de los señoritos”, debía saber las razones por las que lo era y enfrentarme a ello para asumirlo.

Tras mucho leer, hablar con estudiosos del fútbol sevillano, investigar en bibliotecas, escudriñar hasta el último rincón de internet y ver artículos de hemeroteca, debo confesaros que los que nos decían este tipo de cosas tenían razón… mi club era el club de los ricos.

El club de los ricos en valores, de los ricos en deportividad, de los ricos en jugadores de leyenda, el de las jugadas imposibles, de los ricos en caballerosidad, en generosidad, en valentía, en el espíritu de equipo, en el valor de la lucha, en la ambición por la victoria, en la admiración de los demás, de los ricos en grandeza, en corazón, en casta y en coraje, en liderazgo, … y le hicieron aún más rico si cabe su afición incondicional, capaces de acompañar a su club “hasta la muerte” .

Muchos de estos “señoritos y caciques” de los que nos hablan intentando ofendernos, fueron valientes que murieron fusilados por sus ideales, que llevaron la cultura a los barrios más pobres de Sevilla, que fueron desterrados y murieron lejos de su amado Sevilla FC. Hicieron que en épocas donde acusaban a estos pioneros de locos que jugaban con una pelota de cuero en paños menores, a los que apedreaban, se marcasen el objetivo de fomentar el deporte en decenas de jóvenes de nuestra ciudad. El club por el que lucharon para llevarlo a lo que es hoy… el mejor club del sur de España ya a principios del siglo XX, con un entusiasmo inimaginable en nuestros días.

Algunos de ellos fueron los precursores e impulsores de eventos universales tan importantes como la llamada “Generación del 27” y otros fueron punta de lanza del andalucismo en la época de la República.

Ciertamente, el fascismo durante la dictadura, cayó sobre el sevillismo como una losa de la que no se pudo librar, como ningún club sin excepciones pudo hacerlo y épocas sombrías de penurias económicas, con sus respectivas crisis deportivas e institucionales forman parte también de nuestra riquísima historia centenaria de la que debemos sentimos muy orgullosos.

Pero el descubrimiento más importante, el que más me fascinó, fue el saber que el Sevilla FC desde que empezó a dar sus primeros pasos, nunca dejó de ser una gran casa bajo cuyo techo tuvo siempre cabida todo aquel que lo desease, sin diferencias de clase, tendencia política, raza o religión, como así nos lo hizo saber en un acto fundacional en 1905, nuestro primer presidente Don José Luis Gallegos Arnosa.

El Sevilla FC, hoy si estoy ya completamente convencido por todo lo anterior, es verdaderamente el club de los ricos.

¿Hay mayor riqueza que ser seguidor de un club como este?

Mi nombre es Carlos Romero, me dedico al mundo empresarial y pretendo ser un estudioso de las “cosas de la historia” del Sevilla FC, cuando mi tiempo laboral me lo permite. Escribo en algunos medios en internet y colaboro con el programa HISTORIA VIVA de Sevilla FC Radio, junto a personas tan importantes en esto de la historia del fútbol sevillano como Don Agustín Rodríguez y Don Juan Castro.

Para mí es un honor colaborar con este magnífico portal y peña sevillista y me gustaría aprovechar la oportunidad que me brindan para poder interactuar con ustedes, para descubrir juntos muchas cuestiones hoy muy desconocidas de nuestro querido club y aportar, en mi humilde saber, todas aquellas cuestiones que en los últimos tiempos se han descubierto, fascinantes a todas luces.

Espero con impaciencia el que podamos hablar de todos esos temas de nuestro club, que como a mí, siempre me inquietaron y me enriquecieron.

Viva el Sevilla Football Club

Carlos Romero
www.lapalanganamecanica.com

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