SevillaFC 0-0 CFR Cluj: Sangre, sudor… y VAR

 en Europa League

El Sevilla de Lopetegui volvió a las andadas en el Ramón Sánchez-Pizjuán. Después del excelso partido en Getafe, toda la grada esperaba reencontrarse con su equipo, con el buen juego, y con los goles que certificaran un pase holgado a los octavos de su competición.

Nada más lejos de la realidad. Al Sevilla lo salvó en última instancia el VAR, anulando un gol del Cluj cuando el partido ya moría por una mano previa en la jugada.

Sin esa divina intervención, el Sevilla estaría justamente eliminado de la Europa League por su inoperancia ante la meta rival. Dicen los entrenadores que lo preocupante es no tener ocasiones de gol, pero que mientras se tengan, ya entrarán. No sé cuánto más vamos a tener que esperar para ver a este Sevilla meter el balón en la portería con mayor asiduidad, al menos, jugando como local.

El Cluj, que quizás estaría en la zona media de la segunda división española pareció el Milán de Sacchi en los últimos minutos de partido. Sabedores de que un gol los ponía en la siguiente ronda, presionaron arriba, maniataron a un Sevilla que ya estaba medio grogui, y encontraron el premio del gol cuando ya no quedaba tiempo para nada.

Al drama del gol del Sevilla se le une el de la portería. Bono había atajado ya dos o tres balones con cierta inseguridad a tiros lejanos. Cuando el 7 del Cluj disparó desde fuera del área, fuerte, pero centradita, todos nos temíamos lo peor. Y así fue. De manera inverosimil, el balón se le escurrió por debajo del cuerpo al portero marroquí. Por suerte, el VAR revisó la jugada y hubo una mano previa que invalidó el tanto.

Para entonces, el Sevilla jugaba con dos delanteros. No se entiende que Lopetegui vuelva a plantear un partido como local con un sólo hombre aislado arriba, y cuando el partido ya está para amarrarlo y aguantar el 0-0 porque no has sido capaz de hacer ni un sólo gol a este modesto club, sacas el segundo delantero y dejas a Fernando sólo con Banega para contener a un equipo visitante tosco, pero volcado sobre la portería rival.

Al terminar el partido, sonora pita para el equipo. Algunos, como De Jong, miraban extrañados a la grada. Mal asunto que todavía no se haya enterado de dónde está, y cuál es el nivel de exigencia. Especialmente en la Europa League «del» Sevilla.

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