SevillaFC 3-0 Rayo Vallecano: Volvió el fútbol de Sevilla

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532 días después, volvió el fútbol de Sevilla a Sevilla. Lo hizo con un partido lleno de emotividad y sevillanía, donde en la previa se fundían las lágrimas de los sevillistas que cantaban su himno una vez más en su templo, con esa marcha de Amarguras que sonó en recuerdo de todos los, demasiados, sevillistas que se fueron al tercer anillo en este compás de espera interminable por el maldito COVID-19.

En lo futbolístico, el Sevilla contaba con bajas muy importantes, algunas por el brote de COVID, y otras en teoría por lesión. El caso es que ni Bono, Rakitic, Suso u Ocampos, todos ellos presumibles titulares, aparecían en la hoja de la convocatoria, que era completada con algunos canteranos como Pedro Ortiz o Iván Romero (agradable sorpresa por cierto). En el once, una defensa de tres con Koundé incluido, con Diego Carlos dispuesto, y con Rekik como central zurdo. Las alas para Acuña y Navas, medio para Jordán y Fernando, y arriba el inédito tridente de Óscar, En-Nesyri e Idrissi.

Fue el neerlandés-marroquí la gran sorpresa del once. No tiene ni mucho menos asegurada su continuidad, pero sí que partió por ejemplo por delante de Munir. El 22, provocó de hecho el penalti que supuso además la expulsión de Luca Zidane (qué portero tan cortito, lo que hace el apellido…), que lo puso todo de cara para el Sevilla. En-Nesyri abrió su cuenta goleadora personal. Con 1-0, un hombre más, y casi todo el partido por delante, el Sevilla sesteó al calor de esta noche de agosto, hasta que llegó el descanso.

Lopetegui deshizo la defensa de tres, dando entrada al Papu por Rekik, y cambió al acelerado Idrissi por Lamela. Llegar y besar el santo lo del argentino. Culminó una muy buena jugada colectiva para, con ayuda de Catena, hacer el 2-0 de la sentencia, y luego, hizo su segundo gol en una contra de tiralíneas orquestada por el Papu y En-Nesyri. Ha caído de pie «Coco». Dejó algunas pinceladas de artista y gambeteo, eso que gusta tanto por aquí, y todo eso, no exento de sacrificio. Tiene toda la pinta de que Lamela al calor del mate y de la colonia argentina, va a ser otro de esos «milagros» de recuperación de futbolista que tanto nos tiene acostumbrados Monchi, el Sevilla, y su manera de acoger a los jugadores.

Buen arranque de un Sevilla, que, aún con numerosas bajas, mostró lo que Monchi se ha encargado de montar para Lopetegui, un fondo de armario aún más potente que el año pasado para afrontar con total garantía las 3 competiciones. Aún con la salida de Koundé, este Sevilla, a falta de las pinceladas finales, pinta muy muy bien para aspirar de nuevo a todo en esta liga que comienza.

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