Siempre sale el sol

 en Draco

A otros les aprietan demasiado en sus trabajos, exigiéndoles, por momentos, casi más de lo que piensan que podrían llegar a dar de sí, y el agobio se apodera de uno, no pareciendo existir solución posible, y todo se ennegrece sobremanera, haciéndoles ver peligrar, incluso, esa nómina mensual que sostiene a los que uno más quiere.

E incluso los habrá que sean altos cargos, aunque no por ello menos libres de presiones, de los que dependan un gran número de familias, de los que están pendientes, de sus actos y decisiones, un gran número de socios y familiares que siempre esperan lo mejor de ellos, incluso en las situaciones más difíciles y complicadas, incrementando la cotidiana carga que ya de por sí soportan diariamente sobre sus espaldas.

Y a todas estas personas, sean de la edad que sean, y ostenten la posición que ostenten, les tocan, de vez en cuando, esas malas rachas en las que todo parece mucho más negro y difícil de resolver de lo que, quizás, realmente sea. Y resulta que ese día en que ya no puedes más caminas hacia tu lugar de estudio o trabajo, y ves que el ambiente está aún más gris que tus ánimos, que el día se ha levantado oscuro, frío y lluvioso, lo cual no ayuda demasiado a que tu desanimada actitud logre remontar el vuelo.

Y llegas a tu destino, y resoplas, suspiras, y agachas la cabeza para ver dónde te quedas o hasta dónde llegas, porque tu situación parece no tener posible solución.

Pero, de pronto, con la resignación por bandera, te pones manos a la obra, y resulta que ese temido examen te lo sabes mejor de lo que pensabas, y que parece que, por momentos, el dudoso aprobado se puede incluso tornar en notable. Y sucede que te comunican que el que tenías la siguiente semana lo han pospuesto una más, tiempo suficiente para llevarlo bien preparado.

Y acontece que, aquel que, en su trabajo, corre contra el reloj por acabar el extenso informe que sus superiores le habían encargado ve que le van cuadrando las cosas, que es posible que, incluso, le de tiempo a tenerlo listo. Y se lo entrega a su jefe, y tiempo después le comunican lo exitoso que el mismo ha resultado, y un enhorabuena acompañado de un guiño de ojo hace desaparecer esa opresión en el pecho.

Y mientras tanto, en la misma y delgada línea temporal que diariamente aúna nuestras actividades cotidianas, ese importante directivo que ve como el sudor empaña su frente mientras camina hacia esa fundamental reunión, de la que dependen tantas y tantas cosas, resulta que no ve caras agrias al llegar, al contrario, y observa como su alegato, su discurso, cala hondo entre los asistentes. Y donde esperaba recibir críticas encuentra respaldo y elogios, sintiendo como esa carga de su espalda es más liviana que nunca.

Y todos ellos acaban sus respectivas jornadas, salen a la calle, y aquel día gris, oscuro, frío y lluvioso con el que habían amanecido resulta que ha tornado en un enorme cielo azul, en un cálido sol, en un arco iris multicolor y en un ambiente puro que invita a respirar profundamente, a llenar esos pulmones que tan chicos parecía que se habían quedado.

Y una sonrisa empieza a dibujarse en sus rostros. Y una nueva sensación empieza a inundar sus corazones. Y resulta, entonces, que el fin de semana está ya ahí, que esa cervecita tan fresca a pleno sol en una buena terraza de la que antes ni se acordaban se torna en una magnífica opción para comenzar esos días de descanso que tan a pulso se han ganado.
Y todo lo que antes era negro, ahora es blanco. Y todo lo que antes era frío ahora es cálido. Y todo lo que antes parecía insalvable e insuperable, ha resultado perfectamente salvado y superado.

Y camina uno hacia casa, con la sonrisa dibujada en el rostro, con el ánimo instaurado en el corazón. Y se percata uno de que, pase lo que pase, y suceda lo que suceda, siempre que se lucha, siempre que se afrontan las obligaciones y los problemas, siempre que se da la cara y se tira para delante, las cosas, por muy mal que pinten, siempre terminan solucionándose y se logra superar cualquier tipo de adversidad.

Y se da cuenta uno de que, en esta vida, por muy gris y oscuro que se despierte el día, al final amigos, con la casta y el coraje por bandera, siempre sale el sol. Hasta en el fútbol…

Draco – HastaLaMuerte.NeT

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